jueves, 19 de noviembre de 2020

Juana de Arco (Joan of Arc) | Reseña

noviembre 19, 2020 0

Por Eddie Rinctoya. 

Alguna vez, llegue a escuchar en una conversación que alguien dijo: en tiempos difíciles nacen falsos profetas. 

En su 68 Muestra Internacional de Cine por parte de la Cineteca Nacional se presenta una nueva adaptación sobre vida y obra de Juana de Arco, realizada por parte del director francés Bruno Dumont, quien trae una muy distinta propuesta de las ya incontables versiones fílmicas que existen. 

La cinta se centra en el lapso de sus últimos años de vida de Juana de Arco y la fama que le dio sus batallas ganadas tras tener el apoyo del rey Carlos VII, con el cual, pudo liberar y dar fe a un país invadido por la guerra de los 100 años por parte de Inglaterra. Cabe recalcar que esta parte de la vida de Juana de Arco que representa Dumont podría ser la continuación de la primera película que hizo sobre ella en el año 2017, Jeannette, la infancia de Juana de Arco y que precisamente abarca sobre las voces que comienza a escuchar sobre su deber ante dios y su país. 

La cinta presenta varios puntos que podríamos no esperar, la primera que destaca es que en la película tiene varios lapsos en la cual pareciera que estuviéramos viendo un film musical, como si la música fuera un canto de dios sobre las voces que escucha Juana de Arco antes de entrar a batalla o hablar ante el pueblo. Para quienes no simpaticen con el género, este filme llega a estar a un límite minimalista, sin llegar a caer en lo abrumador que puede ser el género para algunos espectadores. 

Parte importante es el poder de las palabras, ese dominio exclusivo que muestra la brillantemente la actriz de 12 años Lise Leplat Prudhomme, quien interpreta impecablemente a Juana y que en ella recae el peso de la película, que a su vez, transmite al espectador su hazaña en 1420.

Una mujer que para algunos fuese heroína y santa para otros, hereje y mentirosa, Dumont nos muestra su reinterpretación sobre la historia de una mujer ya canonizada hace 500 años. Partes musicales, batallas minimalistas y un juicio que te hará pensar en la doble moral de la religión, sin duda, una película importante para ver en esta 68 Muestra Internacional de Cine. 

¿Qué tanto de la historia mundial que conocemos es real? 
¿Qué tanto fue creada por las palabras de una humanidad que ya no existe y sin embargo nos rige?

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martes, 17 de noviembre de 2020

Estación Zombie 2: Península | Reseña

noviembre 17, 2020 0

Por Diego Rodmor.

Todavía recuerdo el día en el que estuve en una sala de cine disfrutando de Tren a Busan. El cineasta Yeon Sang-ho logró de forma acertada retomar al último monstruo contemporáneo y ponerlo dentro de un escenario asfixiante, entregándonos un excepcional trabajo dentro del subgénero zombie.

Ahora, después de cuatro años, el mismo director regresa con Estación Zombie 2: Península, secuela de aquella joya surcoreana que no podía pasar por alto pero que debido a la pandemia tuve que posponer varias veces. Finalmente pude llegar a ella y el resultado ha sido completamente opuesto a lo que Sang-ho nos entregó en el primer largometraje.

El filme en cuestión se ubica unos años después de los eventos ocurridos en Tren a Busan. Ahora seguimos a un soldado y su escuadrón, quienes intentan recuperar un camión lleno de dólares estadounidenses ubicado en la península coreana, en medio de hordas de violentos muertos vivientes.

El más reciente filme de Yeon Sang-ho pierde toda la frescura que presentó en el capítulo anterior de esta franquicia. Mientras que en el trabajo previo presenta un escenario hostil, claustrofóbico y con varias pinceladas del drama más desgarrador, en esta ocasión coloca su relato en el más común de los lugares y no existe una química entre el espectador y los diferentes personajes que se van presentando.


Si bien, tiene un par de momentos geniales -ese inicio es brutal al igual que aquella alucinante secuencia de la batalla en la arena improvisada dentro de un centro comercial-, la película en su totalidad es bastante pesada y no se diferencia en nada de alguna de las repetitivas situaciones mostradas hasta el hartazgo en la serie The Walking Dead.

Las secuencias de acción están atascadas de efectos por computadora y durante esas escenas recordé las palabras que George A. Romero mencionó sobre Dawn of the Dead de Zack Snyder: no tiene sentido la historia y es más parecida a un videojuego. Desde luego que la ópera prima de Zack Snyder es superior a esta secuela de Yeon Sang-ho pero definitivamente hubo momentos en los que las situaciones eran inverosímiles y las imágenes sacadas del videojuego más reciente del género.

Quizá podría decir que la película es entretenida pero en realidad pierde también ese objetivo conforme avanza su trama y muestra más de lo mismo. El tercer acto intenta sorprender con un giro dramático en un intento por copiar la vuelta de tuerca del largometraje anterior, pero después de olvidar la originalidad y presentar un puñado de personajes bastante medianos, no existe ninguna sensación de apego hacia sus protagonistas y el cierre del filme no logra su cometido.

Tal vez pueda ser un proyecto divertido para muchos de los espectadores pero para aquellos que buscan una propuesta que iguale a la estupenda cinta anterior, seguro Estación Zombie 2: Península les dejará un mal sabor de boca al ser un relato que no muestra nada que no hayamos visto antes dentro de este subgénero bastante explotado durante las últimas dos décadas. Una secuela bastante olvidable.

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lunes, 16 de noviembre de 2020

Vivir su vida (Vivre sa vie) | Reseña

noviembre 16, 2020 0

Por Eduardo León. 

Como ya es costumbre, las muestras internacionales de cine organizadas por la Cineteca Nacional nos ofrecen propuestas novedosas y presentan dentro de su programación algún clásico restaurado; en esta edición número 68 del año 2020, es el turno de re-visitar uno de los filmes representativos de la Nueva ola francesa.

Vivir su vida, película escrita y dirigida por Jean-Luc Godard del año de 1962, nos acerca a la cotidianidad, anhelos y pensamientos introspectivos de Nana (interpretada por Anna Karina); una chica que intenta reconocerse y reconocer la vida, mientras comienza a adentrarse en el mundo de la prostitucion.

Contada en doce breves capítulos, la película nos presenta los problemas y el panorama social a los que se enfrenta la juventud; se sugiere en la historia una incertidumbre en cuanto al destino y una crisis identitaria, así como la repetida y preestablecida idea del “deber ser”; tener que cumplir normas y buscar emparentar con la sociedad.

La realización cinematográfica respecto a la puesta en cámara y en escena, la importancia del tiempo-espacio, la música, los doce actos y los diálogos que obtienen vida a través de las interpretaciones, definen el estilo de Jean Luc Godard y de la Nueva ola francesa.


Pues se parte de una idea habitual, con personajes comunes, pero dónde el conflicto es la existencia misma y el cuestionamiento al entorno en el que fueron depositados y donde tienen que subsistir. En la cinta, conocemos los romances de Nana, su empleo, el encuentro con viejas amistades, el cine que pasa por sus ojos y llega a su alma, su descenso hacia la prostitucion, y su aspiración a convertirse en actriz de películas. Una vez más el cine dentro del mismo como un escape de la realidad.

Quizá muchos recordarán el fotograma clásico en donde se ve en primer plano el rostro de Anna Karina con un semblante afligido mientras observa la película y el discurso de La pasión de Juana de Arco.

Es con esos elementos sutiles con los que Godard amplía el trasfondo de la historia y nos conecta con “ese algo” que no vemos de los personajes.

Otro ejemplo y que bien podría resumir el tema de la cinta, es la inscripción que aparece en los primeros minutos que dice más o menos así: “prestarse a los demás, pero entregarse a sí mismo…” de Michel de Montaigne. Pues aquí ya entran cuestiones filosóficas que se prestan a la subjetividad de cada espectador.

Vivre sa vie es una pequeña cátedra de cine. No por nada Jean-Luc Godard se ha convertido en toda una figura dentro de la historia del séptimo arte, y que a sus 90 años, aún continúa filmando.

Por nuestra parte, no queda más que presenciar esta pieza audiovisual en la 68 muestra de la Cineteca Nacional y dejarnos enganchar por esta exploración hacia las distintas condiciones humanas.

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Historia de un Crimen (The Collini Case) | Reseña

noviembre 11, 2020 0

 



Por Carolina García. 

“Casi nunca se trata de la ley, sino de acuerdos, transacciones y de facturar la mayor cantidad de horas posibles” 

The Collini Case, dir. Marco Kreuzpaintner 



En la Alemania de 1968 fue aprobada una de esas leyes que no protegen más que aquellos quienes las fabrican y relegan a cientos de desprotegidos. Así, se vislumbra, una vez más, la putrefacción de un sistema judicial que no busca la justicia, sino la conveniencia; La Ley Dreher benefició a un sinfín de nazis accionarios de crímenes de guerra que quedaron impunes. 

A través de la adaptación de la novela escrita por Ferdinand von Schirach, el director Marco Kreuzpaintner, con un guion coescrito por Robert Gold, Christian Zübert, Jens-Frederik Otto, retrata uno de los hechos más deleznables en la historia de la humanidad: las consecuencias de la Alemania nazi en The Collini Case

La premisa del rodaje se desdobla en el 2001 alrededor del juicio en contra de Fabrizio Collini (Franco Nero), un italiano sin aparente pasado, tras el asesinato de Hans Meyer (Manfred Zapatka), un empresario de “afable” imagen, y las dificultades que enfrenta el abogado defensor, Caspar Leinen (Elyas M’Barek), al adquirir el caso como público. 

La estructura narrativa del filme, construida en flashbacks, permite conocer la relación entre Meyer y Leinen, -casi- como de padre e hijo, sin embargo, se buscan tangentes para justificar las decisiones del personaje y situarlo en un protagónico polarizado de principio a fin, exceptuando el cambio del recién egresado, cuando en un inicio se presenta con gran entusiasmo frente al caso y vira a una actitud hostil al saber que defendería al asesino de quien fue una figura paterna para él durante su infancia y su primera juventud, y la cual, más adelante, se disuelve. 

Aunque la película cuenta con una entrega actoral totalmente sólida, como es el caso de Heiner Lauterbach, no sólo en su actuación, sino en la propia construcción de su personaje, y contrario al predecible de M’Barek, además de una producción cinematográfica gozosa, el intento reflexivo de la historia en tanto a la disparidad entre “legalidad” y justicia, parece no ser resuelto del todo al final del rodaje. Y, pese a ello, el filme llega a escenas emotivas que recaen en las ubicadas en Italia del 68 donde se observa y se siente el sufrimiento de familias derruidas por los caprichos de un ejército con ansía cruenta como lo fue el dirigido por Hitler. 

Por sí solo, el relato enriquece la hechura cinematográfica, pues al contrario de las historias detectivescas que pretenden encontrar a un culpable, ésta se focaliza en los motivos del acusado y humaniza la personificación que encarna Nero: un humano que no es demonio, ni ángel, tan sólo humano. 

Historia de un Crimen, título que se le dio en México, ya se encuentra disponible en carteleras comerciales, consulta la de tu preferencia.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

68 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional

noviembre 09, 2020 0


Por Eduardo León.

Ahora más que nunca necesitamos de la asistencia de nuestro público. Gran parte de nuestro presupuesto depende de los recursos que nosotros generamos. Estoy seguro que la muestra es un poco de aire fresco en estos momentos tan difíciles…”, comentó Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional.

Durante la conferencia virtual Alejandro Pelayo, director general; Nelson Carro, director de difusión y programación; y Julio César Durán, jefe de prensa, dieron a conocer la programación y los pormenores sobre la 68 Muestra Internacional de Cine que se realizará del 13 al 30 de noviembre en la Cineteca Nacional. 

La selección de la 68 muestra, ofrece un amplio panorama del cine de mejor calidad en el mundo y está conformada por 14 títulos de distintos países como: China, Francia, Portugal, Rusia, Brasil, Suecia, Alemania, etc. Dentro de las proyecciones más atrayentes destaca la animación titulada Buñuel en el laberinto de las tortugas, dirigida por Salvador Simó y que conecta directamente con la exposición Buñuel en México. También estará presente el clásico Vivir su vida, del cineasta Jean-Luc Godard, exponente de la Nueva ola francesa y que a sus 90 años se mantiene activo. 

Esta muestra, estaba prevista para llevarse a cabo con toda normalidad el pasado mes de marzo del 2020, pero debido a la pandemia tuvo que retrasarse hasta finales de este año y bajo un espacio limitado al 30% y un estricto protocolo de seguridad sanitaria. 

Lo que es posible que nos afecte, son las limitaciones de espacio. Trabajamos al 30% y la última función es a las ocho de la noche. Esto obligó a hacer una re organización de las películas para que a partir de las doce de la tarde empiecen las proyecciones. Sabemos que la muestra tiene mucha demanda y la Cineteca ciertas limitaciones, pero estaremos al pendiente para ver cómo responde el público y qué se puede hacer en el caso de algunas funciones abarrotadas”, mencionó Nelson Carro. 

La 68 Muestra Internacional de Cine, podrá disfrutarse en la Cineteca Nacional del 13 al 30 de noviembre; posteriormente en el circuito de la Ciudad de México en sedes como La casa del cine, Cine Tonalá, Cinépolis, Cinemex y para el siguiente año en estados y salas de la república mexicana, aunque con un panorama un poco más incierto. 

A continuación, la lista de películas que conforman esta muestra: 

Juana de Arco, Bruno Dumont, Francia, 2019 

Vivir su vida, Jean-Luc Godard, Francia, 1962 

Pirañas: los niños de la Camorra, Claudio Giovannesi, Italia, 2019 

Cicatrices, Miroslav Terzic, Serbia-Eslovenia, 2019 

La audición, Ina Weisse, Alemania-Francia, 2019 

La portuguesa, Rita Azevedo, Portugal, 2018 

Divino amor, Gabriel Mascaro, Brasil-Uruguay, 2019 

Beanpole: una gran mujer, Kantemir Balagov, Rusia, 2019 

Al final bailamos, Levan Akin, Suecia-Georgia-Francia, 2019 

Lazos de familia, Ken Loach, Reino Unido-Francia-Bélgica, 2020 

Hasta siempre, hijo mío, Wang Xiaoshuai, China, 2019 

Buñuel en el laberinto de las tortugas, Salvador Simó, España-Países Bajos, 2018 

Pastor o impostor, Jan Komasa, Polonia-Francia, 2019

lunes, 28 de septiembre de 2020

Ya no estoy aquí: ¿y tú qué hacías a los 17 (o qué planeas hacer)?

septiembre 28, 2020 0


Por Carolina García. 

El segundo largometraje de ficción de Fernando Frías de la Parra hace una crónica de una de las muchas colonias populares que configuran el México que ni siquiera ha desaparecido del campo semántico dentro de la industria fílmica porque pocas veces ha sido retratado. La escena que da apertura a los 112 minutos de su rodaje es una panorámica que da aviso a la desolación en medio de la naturaleza atravesada por la urbe y así comienza Ya no estoy aquí

La historia protagonizada por Ulises, un apasionado de la música cumbia rebajada, encarnado por el actor Juan Daniel García, se sitúa en Monterrey durante la Guerra contra el narcotráfico comandada por el entonces presidente de México, Felipe Calderón (2006 – 2012). La estructura narrativa del filme en flashbacks va desenredando las razones que llevan al personaje hasta Queens, Nueva York, así como el desmoronamiento de su identidad tras su estadía en aquel condado. 

El joven de 17 años, que se pasea por las calles de su barrio en compañía de los Terkos, una pandilla que baila cumbia mientras bebe cerveza y fuma cigarrillos, un día cualquiera que sólo pasaba por su rumbo se envuelve en una confusión de cárteles y se ve obligado a abandonar su casa al lado de su familia. De esa manera, Daniel García, sin experiencia previa en la actuación, desdobla un papel que será gozado por los espectadores a partir de la solidez con la que trabaja a su personaje: gesticulación, movimientos y diálogos que permiten la fluidez y construcción del mismo. 



En tanto al discurso visual y narrativo, Frías desglosa el viaje de Ulises desde un hogar fragmentado; atravesando por su huida a Estados Unidos en la que la realidad lo persigue: discriminación, nulas oportunidades de empleo y añoranza del pasado, el american dream no es el ideal del sujeto en pantalla; hasta su retorno catártico. Más allá de un conversatorio demostrativo entre los actantes, la labor de guion y de dirección son notables, pues las acciones de los intérpretes son las que nos permiten conocer a los personajes, en mayor o menor medida. Y la cinematografía, en manos de Damián García, que captura los rincones del tercer mundo, apoyan el mismo discurso: paredes desteñidas, sobrepoblación y tianguis, la cultura popular en la mayor de sus expresiones. 

Mientras que, el retrato del choque cultural se da en un entretejido que va desde el rechazo del movimiento kolombia en su propio lugar de origen; luego, trasladado a Estados Unidos, el repudio entre culturas se vuelve mutuo: la música electrónica de los roomates de Ulises ante la cumbia, momento en el que sus ideologías se anteponen, su comportamiento, su moda, su indumentaria y hasta la actitud, porque eso es el gusto, la elección –y/o circunstancias azarosas– de ciertas formas de vivir. Y, por último, y porque no había mejor lugar para darle la vuelta al mundo entero que uno con gran riqueza étnica: el encuentro en Queens con Lin (Xueming Angelina Chen), una joven de ascendencia asiática quien queda fascinada ante la apariencia del regiomontano y quien también se vira como un apoyo de Ulises durante su estancia en Estados Unidos. 

Ya no estoy aquí es un rodaje imprescindible en la filmografía mexicana. Expone el descuido de las familias hacia los jóvenes, las dificultades de sobrellevar ese mismo núcleo ante las pésimas condiciones de vida, la juventud: amistad, pasiones, transición e identidad. Y, sobre todo, visibiliza lo que nadie quiere ver, lo que la publicidad y los grandes estudios, han enseñado –y que se ha aprendido– a relegar de nuestros imaginarios: gente “común” con vidas “comunes” en espacios “comunes”. Una atípica forma, también, de contar los rostros subyacentes del narcotráfico, pues no alaba ni reproduce los estereotipos cómodos en los que han caído series y películas de la industria nacional e internacional desde que el tema se puso de moda. 

La película, disponible en el catálogo de Netflix, fue galardonada en 2019 por el Festival Internacional de Cine de Morelia por Mejor Película y se llevó, además, el Premio del Público.

Ganadora de 10 Premios Ariel por: 

Mejor Película. 

Mejor Director – Fernando Frías de la Parra.

Mejor Revelación Actoral – Juan Daniel García. 

Mejor Guion Original – Fernando Frías de la Parra.

Mejor Edición – Yibrán Asuad, Fernando Frías de la Parra. 

Mejor Fotografía – Damián García. 

Mejor Sonido – Javier Umpiérrez, Yuri Laguna, Olaitan Agueh, Michelle Couttolenc, Jaime Baksht.

Mejor Diseño de arte – Taísa Malouf Rodrigues, Gino Fortebuono.

Mejor Vestuario – Magdalena de la Riva, Gabriela Fernández. 

Mejor Maquillaje – María Elena López, Itzel Peña García. 


martes, 25 de agosto de 2020

El Acusado y El Espía (J’accuse) | Reseña

agosto 25, 2020 0

 


“Las sociedades creen que se rigen por algo llamado moral, pero no es así, se rigen por algo llamado ley. La cuestión no es si estuvo mal, sino si fue legal, eso es la ley”.

(The reader, 2008. Dir. Stephen Daldry)


“Lo más importante de la investigación que hicimos fue descubrir que a los policías y a varias autoridades del sistema penal los premian por personas detenidas y acusadas”.

(Presunto culpable, 2009. Dir. Roberto Hernández y Geoffrey Smith)


Por Carolina García


Desde el principio de los tiempos, los sistemas de autoridad han basado su normativa bajo la premisa del castigo. El “bien” y el “mal” se disocian a partir de lo que es legal y lo que no lo es y así estos ejercen el conductismo necesario para la adoctrinación, infundir el miedo se vuelve su base. Pero el sistema es corruptible, se envicia demasiado pronto porque satisface caprichos personales o se desinteresa por cubrir los derechos humanos. Así comienza su agusanamiento.


El 13 de enero de 1898 Émile Zola hizo, por lo menos, temblar a la República francesa contribuyendo, si no a la revocación de ese agusanamiento de Estado, sí a su paulatina y parcial detención tras la publicación de una carta dirigida al presidente Félix Faure en el periódico L’Aurore por la negligencia y antisemitismo cometidos en el Caso Dreyfus: el capitán de Artillería judío que fue acusado injustamente de alta traición, degradado y enviado a la Isla del Diablo para “mostrarle al mundo lo que se hace con los traidores”.


El director franco-polaco Roman Polanski hace una reconstrucción fílmico-histórica (adaptación de la novela J’accuse de Robert Harris, 2013), estructurada en flahsbacks, para narrar los pormenores del suceso en J’accuse, y que inicia con una panorámica donde se observan decenas de soldados bien uniformados y bien alineados bajo un cielo grisáceo listos para despojar a un hombre de su “honor”.


El metraje con duración de 126 minutos está compuesto por impecables actuaciones, como la de Jean Dujardin, quien encarna a un sujeto que sacrifica su propia carne por la búsqueda de justicia sin caer en el típico y muy cómodo lugar del héroe y, muy por el contrario, se denota su lado humano, ése que es impulsado por el deseo. A pesar de que este último se desdobla de una forma más somera en comparación a su patriotismo, entrega a un protagonista, el coronel George Picquart, muy sólido, desde su desdén por los judíos hasta convertirse en el defensor de uno de ellos.



Louis Garrel, sale del romántico francés visto en filmes como The dreamers (Bernando Bertolucci, 2004), Les amants réguliers (Philippe Garrel, 2005) y La belle personne (Christophe Honoré, 2009), irrepetible en cada uno de ellos, para aventurarse en la escena militar, ahora, del lado de los nacionalistas muy contrario al revolucionario visto en aquellas películas. Aunque su aparición como Alfred Dreyfus es un tanto menuda, Garrel nos demuestra la variación y su desenvoltura profesional a través de su muy convincente actuación.


Otra de las destacables se encuentra en Grégory Gadebois como el Major Henry, quien recibe a Piqcuart tras su ascenso como jefe del Servicio de Información, espionaje en otras palabras y quien tensa el ambiente con hostilidad porque se sabe en un nivel superior al coronel, no por su grado sino por, la que se supone, su larga estancia como comandante en este lugar: el dueño de la tierra porque la ha trabajado. La presentación de Henry en la pantalla es acompañada de una perspicaz configuración audiovisual porque va de la mano con la psicología del personaje situándolo en un primer plano e imponiéndose frente a George a su despedida. Así, Gadebois se convierte en uno de los villanos más odiados durante el rodaje.


La sustancia de la proyección fílmica de J’accuse es la masificación de visibilizar la putrefacción del Estado. El Caso Dreyfus no ha sido el único en el que las leyes, o más bien quienes las aplican, no cumplen con el mínimo de su labor a favor de la justicia. ¿Es la Francia la que está descarriada o desposeída de su corazón como sugiere Émile Zola en su libro, titulado igual que la carta, J’accuse? Es la sociedad entera que se despedaza ante el desinterés y el hartazgo de hacerle frente a lo que importa, a la verdad y no a banalidades.


El Caso Dreyfus es ese equívoco y absolución intermediada por terceros que se dan a conocer a través de los medios, como lo fue el documental mexicano Presunto culpable de 2009 dirigida por Roberto Hernández y Geoffrey Smith en el que vemos cómo al sistema penal no le interesa encontrar justicia sino buscar culpables. O la censurada por “atentar en contra de la autoridad”, Prisionero 13 de Fernando de Fuentes en 1933, una vez más, “la ley” intenta demostrar con castigo al primero que le pasa por enfrente o al que le estorba en ese momento sin establecer límites de correcta jurisprudencia. Y así la cuenta sigue…


El acusado y el espía se llevó el Gran Premio del Jurado en la 76° edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y un galardón más en los Premios César de 2019 por Mejor Dirección. Consulta la cartelera de la Cineteca Nacional en donde se encuentra disponible tras la reapertura del recinto.


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