sábado, 18 de enero de 2020

JUDY | Reseña

enero 18, 2020 0



Por María Lavanda.

La historia detrás del arcoíris de una niña que se robó los corazones de los amantes de las comedias musicales de los años 30 y no ha sido olvidada.

JUDY, interpretada por la reconocida Renée Zellweger, marca los últimos años de la intérprete de Dorothy en el Mago de Oz, dónde da una serie de conciertos en tierras Londinenses y se da a conocer tras una vida no muy colorida a final de cuentas.

Debió ser la euforia de los Globos de Oro lo que emocionó a la audiencia mexicana, o el hecho de ver nuevamente a la actriz Zellweger en escenarios después de su no tan positivo cambio físico, sin embargo, aquí se confirma que en efecto, la actriz de origen texano, se esmeró tanto físicamente como en esencia para interpretar a nuestra inolvidable Dorothy. Como muchos sabemos, los últimos años de la cantante y actriz Judy Garland, no fueron del todo coloridos, después de 5 matrimonios fallidos y gastos detrás de un juzgado con tal de tener la custodia de sus hijos, Judy pasa por muy malos momentos, donde lo único que la salva, es su carrera.

El director Rupert Goold, ofrece a la audiencia dos excelentes interpretaciones, además un parecido soberbio, observamos a una Judy (Darcy Shaw), en la cima de su papel en El mago de Oz, quien nos remota a la nostalgia de aquellas miradas profundas de la época de oro y esos peinados en “rulos” que daban la impresión de una peluca sintética. En cuanto a la Judy madura (Renée Zellweger), es esencial reconocer que fue de su voz original la cual le volvió a dar vida a los mejores éxitos de la actriz estadounidense, además de sus reconocidas gesticulaciones a causa de viejos contactos con las drogas. 
 

Cabe mencionar que el Director de origen inglés es destacado por sus trabajos en obras de teatro, más allá de cine, lo que le brinda a la película una serie de interpretaciones dramáticas además del guion y, por las expresiones corporales de los personajes, en especial de Zellweger, tal y como el cine de oro nos sorprendió, ojo, no es una película musical, hablando de la biopic de una cantante, por supuesto debe manejar un par de interpretaciones, muy bien niveladas, acorde al hilo del tiempo que maneja la película (1968), al igual que el acondicionamiento a través de las vestimentas y sobretodo de un tenue colorido al estilo groovie, es decir, lleno de colores y figuras, pero nublado, como en Londres.

Se le agradece a Goold que haya puesto ese toque pintoresco que siempre debe manejar una obra de teatro, así como la entrega en el escenario con un par de movimientos y sobretodo el caminar peculiar que seguramente le costó mil intentos a la actriz de 50 años.

Se perciben escenarios nostálgicos, una entrada espectacular que nos regala el ver otra vez el camino amarillo tal cual lo pintaron en aquel año de 1939, para después contrastar con uno de los mejores teatros en “The big Smoke”.

Lo que más se va a admirar del filme sin duda son: los vestuarios, las interpretaciones musicales de Renée Zellweger y por su puesto la interpretación de ella como tal, siendo JUDY.

En efecto, si se considera que se merecía el Globo de Oro y por supuesto las dos nominaciones a los próximos Oscares con las que cuenta actualmente la Biopic, a mejor actriz (Renée Zellweger) y mejor peinado y maquillaje. 
Trailer 

martes, 14 de enero de 2020

Perdida | Crítica

enero 14, 2020 0

Por Eduardo León.

¿Alguno de ustedes se ha llegado a embaucar en una relación tóxico-amorosa? Sí, de esas que están muy de moda en las que alguno de los dos pierde fácilmente la razón cuando ve a su pareja bailar con otro sujeto, o platicar demasiado por WhatsApp con alguna conocida del trabajo. Inseguridades a final de cuentas, ¿no?

Ahora imaginemos esta ausencia de confianza en un matrimonio casi perfecto, que subsiste dentro de una jaula de oro, rodeado por lujos, música y arte. Una complicidad, un juego moral donde las decisiones egoístas detonan un desastre; como derrumbar una torre de cartas o tumbar una hilera de fichas de dominó. Actos que pueden llegar a perjudicar a terceros.

Pues de esta locura e inseguridad desmedidas (de las que muchos en verdad raramente disfrutan), se agarra el cineasta Jorge Michel Grau; director de Somos lo que hay y México bárbaro, para estrenar su más reciente filme titulado Perdida. Un remake de La cara oculta, película colombiana del año 2011.

La historia escrita por Anton Goenechea y Hatem Khraiche (quien también fue guionista de la cinta del 2011), ocurre en un México contemporáneo donde Eric, un director de orquesta, es abandonado por su atractiva esposa Carolina sin dejar rastro alguno, excepto una video despedida. En su tristeza amorosa, Eric conoce a Fabiana, una joven y peculiar mesera que aparentemente será el reemplazo de Carolina. 

Evidentemente desde el título, podemos intuir que la policía tendrá un peso sólido, y la trama se moverá entre descubrir una desaparición y mostrar ese otro lado de las relaciones afectivas humanas; cuestionándonos sobre la verdad, los secretos y el egoísmo, mientras avanzamos tranquilamente sobre una constelación de misterio y frialdad. 


Durante toda la acción narrativa, a pesar de tener algunos momentos inverosímiles y graciosos que fracturan el suspenso, Michel Grau toma elementos de la arquitectura, la sinfonía, el arte y los reflejos para cautivar al espectador y sujetar su interés en las intenciones de cada uno de los personajes. “Me puse como regla, una película muy sofisticada, muy elegante en su puesta en cámara y en su tratamiento”, mencionó el director sobre la estética del filme.

La cual se percibe como algo interesante cuando se recurre a encuadrar el espacio para representar el peso de la ausencia y la soledad en medio de la opulencia. Somos inquilinos de un inmenso, arreglado e imperturbable hogar en el Desierto de los Leones, donde observamos la intimidad de una pareja, sus problemáticas y su abandono. La casa se convierte en un personaje y el ambiente de riqueza, “amor” y soledad, nos provocan ir armando un rompecabezas psicológico sobre el carácter y decisiones de cada uno de los implicados. 

Tomando como referencia el cuento Barba Azul, del escritor Charles Perrault (sobre una joven que se ve seducida por la riqueza de un hombre, el cual esconde un macabro secreto), el director construye meticulosamente la historia, con hartos simbolismos como el agua, la casa transparente, los espejos e inclusive algunos hilos políticos como la matanza de Tlatelolco y la vida del ex presidente López Portillo.

Estos aspectos sutiles podrán ser mejor identificados al volver a ver la película y tener ya en mente hacia dónde se dirige la historia. Sin embargo, también convergen en la propuesta cinematográfica, la cual se reconoce como algo nuevo dentro de la trayectoria del cineasta; es con Perdida con la que Michel Grau explora el género del thriller y pretende llegar a otra audiencia a través de un cine con fines meramente comerciales.

Con talentos como José María de Tavira (Eric), Cristina Rodlo (Fabiana), Paulina Dávila (Carolina), Luis Fernando Peña (Vilches) y Juan Carlos Colombo (Benitez), Perdida se convierte en aquella opción en cartelera que entretiene por sus valores de producción, su refinada fotografía y por su giro dramático. Pero que, a pesar de sus aciertos, no trasciende en su totalidad al abandonar la sala de cine; más que en algunas secuencias, como cuando en medio de la tormenta comienza a sonar Soda Stereo, y pues, ¿a quién no le pone de buenas escuchar en el cine y recordar al gran, gran Cerati?

jueves, 9 de enero de 2020

Perdida: entre el suspenso y la intriga política mexicana

enero 09, 2020 0


Texto y fotografías por Carolina García.

La cinematografía mexicana inicia su desfile por el 2020 con Perdida bajo la firma de dynamo y la dirección de Jorge Michel Grau, donde se hace una mirada al pasado oscuro de la memoria nacional: el movimiento del 68 y se lleva en paralelo a la narrativa principal del film: un relato pasional que desata la miseria humana más recóndita:

La apuesta fue la parte oscura del pasado en México que todo el mundo ha querido ocultar (…) los millennials lo pueden tener muy lejos, pero eso no quiere decir que no exista, que no tengas la posibilidad de mostrarles un pasado relativamente cercano”: Michel Grau para la prensa.

Durante la conferencia con motivo de estreno, Grau habló de toda la simbología con la que cuenta la película, que, al mismo tiempo que se hila el arte con una intertextualidad bien enmarcada, se contruye una obra para el entretenimiento del espectador.

Paulina Dávila, quien protagoniza el remake de la película colombiana La cara oculta, hizo un recuento de alguno de los temas que se desglosan en la trama como el aislamiento y la desconexión en un mundo completamente conectado, subrayando que forman parte de la vida cotidiana.

Por su parte, Luis Fernando Peña regresa a la pantalla grande a través de este rodaje y mencionó cuál es la labor de las figuras públicas ante situaciones sociales como lo fue el movimiento del 68:

“Este pequeño esbozo del 68 que hay en la película por supuesto que lo aplaudo. Seguramente de una sala de 120 personas, por lo menos habrá 4 o 5 millennials que lo vea y diga que eso le interesa (…) habrá quien voltee la vista atrás.”

Perdida es la primera película acogida por la Sala Nezalhuacóyotl de la UNAM, pues por primera ocasión abre sus puertas para filmación, además de que la banda sonora está dirigida por el mismo protagonista, José María de Tavira, con la orquesta juvenil de la UNAM.

El rodaje de 106 minutos también hace una mirada hacia la posición de la mujer en un triángulo amoroso, la cual, a voces de la producción, es un proyecto arriesgado que apuesta a la industria del cine mexicano. Su estreno nacional será este 10 de enero en complejos culturales, así como en Cinépolis y Cinemex.

martes, 7 de enero de 2020

Atlantique | Reseña

enero 07, 2020 0
 

Por Carolina García.

Acreedora al Gran Premio del jurado en Cannes 2019, Atlantique diluye el puente entre lo real y lo irreal para contar la trascendencia del amor a través de dos planos. La película dirigida por Mati Diop roza los límites de lo fantástico, sin embargo, al final, convalida la existencia de los sobrenatural.

El rodaje de 100 minutos aterriza en Senegal, un país africano con rastros franceses tras la colonización, más notables en el idioma que en las contrastantes míseras condiciones de vida. La modernidad pretende alcanzar espacios donde la pobreza económica permite los matrimonios arreglados por dinero, terracería, jóvenes bajo el sol trabajando en una construcción sin la paga de hace cuatro meses, esto, frente a una gran edificación que avisa sobre el paralelismo humano de dos diferentes modos de vida, una donde se sufre y la otra donde se goza del dinero.

Ada protagoniza la película bajo la piel de Mame Bineta Sane en una comunidad que practica el islam, donde “al hombre se le habla con dulzura”, donde “la belleza de la mujer se alcanza con el matrimonio”, donde las pruebas de “virginidad” son exigidas por la familia de un “prometido” y, en medio de un ambiente que aún oprime al género femenino y lo minimiza a patrones, Ada sigue predominantemente la figura de Dior (Nicole Sougou), quien funge como la guía del personaje principal.

Como sacado de la historia europea de Bram Stoker (Drácula), pero situado en la costa africana en el siglo XXI, Atlantique narra el regreso de la muerte de Souleiman (Ibrahima Traore), después de una embarcación fallida hacia España en la búsqueda de mejores oportunidades económicas. Así como Drácula, quien profana al Dios católico, pierde el amor de su vida y trasciende en el tiempo para volver a encontrarla en otra época, Souleiman vuelve por Ada. 

 

El primer giro de la historia vuelca en la desaparición de la tripulación, luego acontece el matrimonio arreglado entre Ada y Omar para enseguida dar pie al misterio que termina por ser uno de tipo cerrado al fin del relato. Souleiman regresa de las profundidades oscuras del mar para despedir al amor de su vida, conectando sus cuerpos en piel.

El film roza con otras tantas obras como la mexicana de Carlos Fuentes, Aura, donde el deseo humano se impregna de fantasía para ser cumplido. La entrega física en Atlantique y la procreación en Aura, donde el punto de semejanza se encuentra en la posesión de cuerpos por amor. Así, se acepta lo sobrenatural, a través de la existencia de un mundo que atraviesa la vida y la muerte.

La crítica social combinada con la fantasía, hace del guion escrito por Diop y Olivier Demangel, una propuesta que quiebra el panorama concebido en la primera parte de la película. A diferencia del film de Francis Ford Coppola, las grandes urbes y los barrios populares no tienen cabida, todo se desata en medio de elegantes trajes y aparatosos vestidos, ésta se convierte en una realidad contextual que divide las historias y permite al espectador entrever la cultura senegalesa.

La composición fílmica se construye, entre otras tomas, de capturas al mar que embarcan a la contemplación de su misterio e incertidumbre, evocan al sueño… ¿Qué no podría esconder su profunda agua oscura? Un secreto, que al final, es revelado para Ada, una ruptura sistemática de la tradición y el rol de género. La belleza del enigma de la naturaleza es retratada por Diop en tomas apreciativas, como lo es el arte. Y a través del mar y los reflejos en espejos rotos, la directora proyecta la evolución humana de Ada.

La cinta de Mati Diop también galardonada por el Círculo de Críticos de Nueva York por Mejor ópera prima, ya se encuentra disponible en Netflix

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lunes, 16 de diciembre de 2019

Marriage Story | Reseña

diciembre 16, 2019 0


Por Eddie Rinctoya. 

Alguna vez Aristófanes relató sobre la historia del amor, en la cual, los humanos eran seres de cuatro piernas, cuatro brazos y dos cabezas. Existían las personas pegadas al mismo sexo masculino, las del sexo femenino y los combinados (de hombre y mujer), pero al ver el poder que cada vez conllevaba estos seres, Zeus temió por su poder, así que con los rayos se encargo de dividirnos en dos a cada uno, y es por eso mismo que pasamos en nuestra vida buscando la otra parte para estar completos, pues nuestra alma se haya dividida desde que nacimos y es la razón por la que nos sentimos perdidos en muchos momentos de nuestras vidas. 
¿pero quien nos enseña sobre la ruptura del que creemos que es esa persona es nuestra otra mitad, Aristófanes lo sabría? 

Historia de un matrimonio del director Noah Baumbach, quien no solo dirige en esta cinta sino también hace el guion, en cierto modo narra parte de su proceso de divorcio con su ex-esposa. La historia se centra en Charlie (Adam Driver), un director de teatro con cierto éxito y su esposa Nicole (Scarlett Johansson), una actriz de teatro quien siente que no ha completado su carrera como actriz por complacer a su esposo y que a través de la cinta vemos el proceso de divorcio de ambos.

Noah Baumbach, quien estrena por segunda vez consecutiva su película en la plataforma de Netflix, llega con una cinta sobre las emociones humanas, en particular sobre la perdida de amor hacía nuestra pareja. En otras ocasiones el director y guionista nos ha presentado cintas como The Meyerowitz Stories (2017), While We´re Young (2014) o Frances Ha (2012), en todas abarcando los problemas emocionales y sociales que tenemos como individuos en las diferentes etapas que vivimos y compartimos: la vejez, el amor, la perdida del amor,  la familia ¿saber con qué propósito estamos vivos?, entre otros. 

Baumbach trabajó con el compositor Randy Newman para la banda sonora, quien recientemente compuso Toy Story 4. De manera acertada llamó a Adam Driver, el cual ha colaborado en varias de sus cintas (ahora se encuentra en la cúspide de su carrera), con la combinación perfecta de Scarlett Johansson, que basta sólo verlos en las múltiples escenas para apreciar el deceso de un amor. 


Marriage Story nos habla del lado pesado del querer, y es que a veces, el amor nos hace sentir mariposas en el estómago, pero hay momentos que de tanto aleteo en el estómago se vomita y por ello, hay quienes dejan de amar, desisten de ver a sus parejas o familia como algo importante. Existe un ego en nosotros, escondido y enclenque como una bacteria en nuestro ser que a veces, solo a veces, ayuda a terminar con aquello que veíamos supremo. No sólo se muere por una falla física de nuestro cuerpo, sino también se muere por las conexiones emocionales que nuestro cuerpo abandona.
Y retomando el párrafo inicial de este texto, quizás pasamos la mayor parte de la vida decepcionados de no encontrar a nuestro amor verdadero o como decía Aristófanes “nuestra otra mitad”. Quizás nos pasa como las langostas, y cito esta historia contada por psicólogo, maestro y escritor Jordan B. Peterson:

Tras perder una batalla, independientemente de lo agresivo que haya sido el combate, la langosta se muestra incapaz de volver a luchar, incluso contra otra a la que haya derrotado en una ocasión anterior. Una combatiente vencida pierde la confianza, en ocasiones durante días. Pero a veces la derrota tiene consecuencias todavía mas graves. Si una langosta dominante pierde el combate de forma lacerante, su cerebro básicamente se disuelve y acto seguido se desarrolla uno nuevo, un cerebro de individuo subordinado mas apropiado para la posición inferior que ahora ocupa. En efecto, su cerebro original no es lo suficientemente complejo para gestionar la transformación de monarca en ultimo peón sin desintegrarse por completo y volver a desarrollarse. Cualquiera que haya sentido una dolorosa transformación tras sufrir un duro revés amoroso o profesional puede sentirse hasta cierto punto identificado con ese crustáceo que una vez lo dominaba todo.

Cuando llega o dejamos el amor en las dos situaciones, dejamos de bombear sangre de alguna manera onírica, pero jamás nos explican que seguiremos respirando, pues nadie muere de amor pero si de suponer ideales.

¿si los humanos fuéramos como serpientes u orugas arrastraríamos nuestra piel mudada para subir nuestro ego? 
Si Historia de un matrimonio les provoco una catarsis, les dejo tres películas que espero busquen y exploren un poco más sobre el tema, al final, las películas son una pequeña terapia de aquellos que han vivido otras cosas que nosotros aún no.

Blue valentine de Derek Cianfrance.

The broken circle breakdown de Felix Van Groeningen.

Once de John Carney.  


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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Thunder road | Comentario sobre la dicotomía del absurdo

diciembre 11, 2019 0



Por Carolina García. ¿Cómo se desborda la vida después de la pérdida física de una madre? A pesar del colorido cartel de la cinta dirigida por Jim Cummings, que combina el carmín con el rosa pastel, este mimo anuncia la incómoda trama con una desmesurada tragedia: un féretro detrás del personaje protagonista (Jim Cummings) con una postura de baile y no precisamente triste.

¿Muerte materna o pérdida de relaciones humanas? Más lo segundo que lo primero… A ratos, con un toque fotográfico natural y otros tantos retratos perfectamente encuadrados, Thunder road recrea una historia de pérdidas como en la tragedia griega donde la desgracia no cesa. La película inicia con el funeral de la primera muerte (física) de la madre de Jim. Cummings hace un monólogo en agradecimiento a los asistentes del funeral “como le hubiera gustado a su madre” y durante el “ritual” baila, llora, ríe y, por motivos posmodernos, todo queda capturado en un celular que luego de un tiempo le traerá aún más esperpentos.

Inevitablemente, ésa primera secuencia me recuerda a El extranjero de Camus, porque precisamente, con Meursault, sucede todo lo contrario a lo que pasa con Jim: “Pensé que, después de todo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a reanudar el trabajo y que, en resumen, nada había cambiado”, el absurdo se vive en la dicotomía del ser humano en Meursault de El extranjero y en Jim de Thunder road: la indiferencia y su opuesto, el interés estratosférico a las pérdidas.

Pero, en realidad, el caos que envuelve los 92 minutos de rodaje comienza con la separación matrimonial de Jim un año antes, porque no es culpa de nadie, un día despiertas y te has dado cuenta que ya no amas al otro y así pasa, Ros (Jocelyn DeBoer), al cabo de unos días del funeral, pide el divorcio y custodia exclusiva de su hija.


Un tumulto de males se acumula en la vida de Jim, su madre, su matrimonio, una extensión de su vida (su hija), además de su empleo como oficial —condecorado—. La apariencia perfecta, jamás vista visualmente, pero expresada a través del guion, se derrama a chorros en la vida de un sujeto que, a diferencia de Meursault, quien no viste de aquella falsa moral —social—, sufre una a una las pérdidas de su vida. Arnaud se desarrolla como un hombre que se mantuvo en la búsqueda de un empleo ejemplar y una familia feliz… Pero, ¿no es eso lo que busca el ser humano? ¿Felicidad plena? ¡¿En esta vorágine llamada vida?! Considerando que el placer es efímero y sólo viene después del dolor, sería imposible cumplir esa premisa…

¿Qué nos quiere decir Thunder road? ¿La persecución de un American dream? Donde el matrimonio perfecto, con la familia perfecta es el ideal de la vida (?) O tan sólo la incómoda desesperación de un humano que ha perdido todas sus relaciones humanas, porque ¿quién somos si no es a partir del otro? La otredad nos da existencia y al apartarnos del otro, dejamos de existir.

La película se desarrolla en rápidas escenas y en complicados cuadros actorales que se construyen en monólogos. Cummings hace una propuesta fílmica que nos hace preguntarnos si lo que vemos a cuadro es una exagerada situación de la vida o realmente la sustancia de algunos se irrumpe a partir de un hecho azaroso, como las muertes físicas, pero aún más, las muertes en vida de otros más.

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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Entre Navajas y Secretos | Reseña

diciembre 04, 2019 0
 

Por Eddie Rinctoya.

"De esa manera estamos hechos, mitad indiferencia mitad ruindad"
Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.

De alguna manera, el ser humano gracias a la naturaleza, aunque algunos dirán que por derecho propio, se ha atribuido a tener la mayor carga de inteligencia y raciocinio entre todas las especies que existen en nuestro planeta, pero ¿es la inteligencia la culpable de las guerras? ¿si otros animales hubieran desarrollado su inteligencia tendrían la misma historia que ha escrito el humano? 

Ninguna de las dos preguntas las sabremos nunca, pero podemos hablar de lo que pasa y siempre ha pasado, y es que en la colectividad de los casos a nuestra sociedad se le atribuye el sinónimo de éxito a una persona con una carga monetaria por encima de los demás y un poder “positivo” que conlleva esa carga. Quizás la manera más fácil de tener una felicidad es a través del dinero pero esa felicidad realmente es egocentrismo disfrazado de sonrisas.

Entre Navajas y Secretos dirigida por Rian Johnson, quien ha liderado la debatida Star Wars: The Last Jedi o Looper: Asesinos Del Futuro, nos trae una cinta la cual dirige y escribe, la historia sobre Harlan Thrombey (Christopher Plummer) novelista famoso y líder de la familia Thrombery, quien es encontrado muerto en su casa después de cumplir 85 años. Tras una serie de interrogatorios por parte de la policía y sobre todo del detective Benoit Blac (Daniel Craig), todo parece un misterio sobre la muerte reciente entre secretos y culpables a través de cada pista (verdadera o falsa) para descubrir quien ha asesinado a Harlan Thrombery. 

 

La película cuenta con un gran electo desde el gran actor Christopher Plummer, Daniel Craig, Jamie Lee Curtis, Ana de Armas, Chris Evans, Toni Collette, Katherine Langford, Jaeden Martell, Lakeith Stanfield, Michael Shannon, Don Johnson etc. Un gran reparto con una historia englobada en el género de detectives y culpables ¿Quién lo ha hecho? (Whodunit en sus palabras en inglés), la cual se agradece una cinta de este género que poco a poco ha sido abandonado pero que Rian Johnson no muestra algo innovador en el film.

La cinta, a partir de su primera media hora, te da el 80% de pistas de lo que va pasar y eso es lo que me ha dejado pensando al salir de la sala, con esto no digo que la película sea mala, sino que vagamente hablando, es una cinta más que se suma del año, eso sí, la dirección de arte es lo mejor que encontraran en la película, pues la casa donde sucede la mayoría de la trama, es como si fuera un miembro más de la familia, así como las actuaciones de Daniel Craig, Chris Evans y Ana de Armas sobresalen de los demás, aunque todo el elenco logra un conjunto de emociones sobre lo que ha pasado dentro de ese hogar, funcionando perfecto en ello.

Entre Navajas y Secretos es una película diferente a lo que podamos encontrar en la cartelera por ser una cinta de novela policiaca y que quizás, a más de uno le recuerde el juego popular ¿adivina quién? o Clue. Entretenida y por momentos con un buen humor dentro del guion, el largometraje nos hará pensar sobre la mentira justificando su sinceridad ante la verdad, la labor de hacer bien las cosas en un mundo donde se escucha cada vez más: ¿Por qué hacer las cosas bien si de nada sirve ser bueno?; sobre el dinero y la soberbia que provoca el poder por encima de los demás y cómo realmente la palabra familia no es sinónimo en todas las historias de amor y duelo, pues observaran en la cinta cómo la familia del difunto escritor estará mas preocupada por el dinero que por la muerte de su padre.
 
Y es que ¿a quién le llorarías más, a tu padre o  tu abuelo quien se ha ido de tu vida? Todos son buenos hasta que tocan tu dinero. 

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