domingo, 11 de septiembre de 2016

STAR TREK: SIN LÍMITES | Reseña



Por: Elías Michel

En 1966, un hombre llamado Gene Roddenberry llegó con una idea que cambiaría el rumbo de la ciencia ficción como se conocía en aquel entonces, su idea proponía las aventuras de la tripulación de una nave espacial con la finalidad de salvar al mundo. En un principio, esta idea fue rechazada por las cadenas televisivas porque el contenido era demasiado cerebral y podía ser muy complicado para los telespectadores, pero en su segunda oportunidad, las audiencias se encariñaron con los personajes y el universo propuesto por Roddenberry. Inmediatamente nacieron los trekkies, el fandom más importante de la cultura televisiva. 

El fenómeno de Star Trek ha sido tan grande que a lo largo de su historia ha tenido 6 series de televisión (con una séptima en camino), y una de las franquicias cinematográficas más extensas a la fecha con trece películas en su haber. Este año se cumplen 50 años de su existencia y al director Justin Lin (Rápidos y Furiosos) le tocó la tarea de hacer la película para el 50 aniversario de las aventuras de la tripulación del U.S.S. Enterprise.



La última vez que vimos al Capitán James T. Kirk (Chris Pine) y a la tripulación del Enterprise, se dirigían a una misión espacial que duraría 5 años. Sin Límites comienza con una misión en la que el capitán Kirk trata de hacer un acuerdo con una raza alienígena ofreciéndoles un extraño amuleto. Al regresar a la nave, la tripulación se dirige a la base estelar de Yorktown en busca de provisiones y un permiso para establecerse en la Tierra. 

El capitán Kirk aplica una solicitud para convertirse en vicealmirante, proponiendo el cargo de capitán a su camarada vulcano Spock, quien se encuentra emocionalmente afectado por la muerte del Embajador Spock. Las actividades del Enterprise se reanudan cuando son enviados a una misión de rescate luego de que una capsula de salvamento apareciera en una nebulosa. Al llegar al punto de rescate son atacados por una multitud de naves lideradas por un misterioso alienígena de nombre Krall, quien secuestra la nave y toma como rehenes a los integrantes de la tripulación, mandando a nuestros héroes a un planeta desconocido.


Más que una continuación a la línea temporal formada en las películas, Sin Limites funciona gracias al peculiar estilo impregnado por el guionista y actor Simon Pegg, quien fuera el encargado de escribir el guion de esta cinta. Simon Pegg es un gran admirador de la serie original y se nota ya que a lo largo de la película vemos varios homenajes ya sea a la serie o a las películas de la generación original, y un gran acierto de esta nueva entrega es la sensación de que estamos viendo un capítulo de la serie original pero con el estilo que ha caracterizado a la más reciente generación. 

Es la primera película de esta nueva saga en la que realmente vemos a la tripulación trabajando como equipo, ya que a diferencia de las películas anteriores, aquí si vemos en acción a personajes que en las entregas de J.J. Abrams no salían en ningún momento de la nave con el fin de darle más importancia a los personajes de Kirk y Spock. En esta entrega todos tienen el mismo protagonismo y un tiempo en pantalla mayor para darle más dinamismo a las aventuras y a la idea del trabajo en equipo que tanto caracteriza a la saga.



El director de las entregas anteriores, J.J. Abrams, tuvo que abandonar la dirección del proyecto debido a que se le había encargado dirigir la nueva entrega de la eterna rival Star Wars, cediéndole su puesto a un director que había demostrado sus capacidades con varias entregas de la taquillera franquicia de Rápidos y Furiosos. Sorprendentemente, Justin Lin hace un trabajo digno en esta entrega, ya que supo cómo mantener sus muy coreografiadas secuencias de acción con el estilo que caracteriza a la franquicia espacial, añadiendo secuencias emocionales que pueden llegarle directo al corazón a los mas fanáticos de la saga.

El tiempo en pantalla de los icónicos personajes es el mayor acierto de la cinta. Realmente es emocionante poder ver en acción a Scotty, Sulu, Chekov y Bones en lugar de solo estar viendo a Kirk y Spock. Las nuevas adiciones en el reparto funcionan, sobre todo el personaje de Jaylah (interpretado por Sofia Boutella, quien debutara con la película Kingsman), un personaje que puede ser divertido y badass al mismo tiempo además de ser la responsables de varios de los mejores momentos de la película. 



El único problema de la película realmente es su villano Krall (interpretado por el villano favorito de esta década Idris Elba) y es que no es que sea un mal personaje, porque logra intimidar con su apariencia, pero como tal no se siente que sea una amenaza verdadera para la tripulación como lo fuera el Khan que interpretó Benedict Cumberbatch en Star Trek Into: Darkness, quien dejó la vara muy alta para los futuros antagonistas de la saga. De los actores de las entregas anteriores quien se lleva la película gracias a su Dr. McCoy es Karl Urban, que con un humor muy ácido tiene que soportar al ser que más detesta en la vida, el señor Spock.

En conclusión, es una película que vale la pena ver incluso si no estás familiarizado con este universo, ya que no es necesario conocer todo para entender lo que está sucediendo. Más que el homenaje a la serie me parece una linda carta de despedida a los actores Leonard Nimoy y Anton Yelchin, quienes fallecieron durante la producción de la película ya que se le hace justicia a sus personajes, a Nimoy con un tributo luctuoso tanto a su persona como al personaje de Spock, y a Yelchin, que aunque falleció tres semanas antes del estreno de la película en Estados Unidos tuvo el tiempo suficiente en pantalla para aprovechar a su personaje como se debía. Si van al cine a ver esta película recomiendo ampliamente que lo hagan en el formato IMAX.


Trailer


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