jueves, 30 de agosto de 2018

Milla 22: El escape | Patología, sangre y patriotismo | Reseña





Por Carolina García.

Ataviada de sangre en tiempos actuales con un atestado grisáceo en toda la trama junto con la patria militar sostenida por la CIA, el rodaje del director de El único superviviente (2014), Hancock (2008), entre otras, Peter Berg, en su característica llamada por los filmes de acción a lado de Diamond Films en colaboración con STX films y H.Brothers, trae a la comunidad mexicana la cinta catalogada acción/suspenso en título original Mille 22, este 31 de agosto.

Diagnósticos clínicos, violencia y una particular cinta amarilla en su muñeca derecha colman la entraña de James Silva, revivido por Mark Wahlberg, agente de la CIA tipificado patológicamente con un trastorno que lo subleva hasta perderse entre lo peligroso, tratado con la canalización de su enfermedad en el gobierno de Estados Unidos.


Su relato se liga con el grito colérico del gobierno americano cuando Li Noor, espía asiático interpretado por Iko Uwais, aparece frente a ellos con la petición de la extradición de su país a cambio de información, ubicación de cesio para armamento nuclear. La extradición se consigue a 22 millas de distancia envueltas de una persecución suicida para el equipo de cuatro, Sam Snow (Ronda Rousey), Alexander (Carlo Alban) y Alice (Lauren Cohan), dirigos por Madre, Bishop (John Malkovich), operación Overwatch. ¿El desarrollo? Gira en minutos y minutos durante la misma premisa.

Desenfoques, cortes instantáneos, cámara en mano, sin colores brillantes ni temperaturas características hasta…El exquisito encuadre de cuatro paredes al blanco-azul encerrado entre cristales, medicamentos, numerosos doctores y una cama al centro del cuarto donde las esposas inmovilizaban al casi inmortal Li Noor por la insistencia de pruebas médico-psicológicas al procedente del Sudoeste asiático.

La turbación suscitada en consecuencia del desangre en personajes se neutraliza con una clase de humor negro que en sala rompe risas, encaminadas a la figura de otro inmortal, Mark Wahlberg, quien en actuación absorbe el personaje del desequilibrado ser humano que todo lo puede, gestualmente entrega los ya gastados vistos en unas cuantas de Transformers.


Te vuelve espía, te vuelve espectador, el efecto REC/vista de apunte en arma, empleado por Berg, sumerge en la atmósfera del atisbo, inclusión y exclusión entretejida en el tema de la investigación muy a la americana, recurso empleado desde un helicóptero monitor, a diferencia de los estallidos que recorren las 22 millas de distancia llevados a un campo del corte en la imaginación y ficción, la trama cae a pedazos cuando el primer gran fuego carece de veracidad, sin la consumación del contrato realidad-ficción, el sentido se irrumpe por la vistosa computarización de estos.

Nuestro equipo está comprometido con una forma superior de patriotismo. 
(Bishop, Mille 22)

La intromisión del patriotismo al borde del colapso que nacionalmente cubre y recubre las paredes de los Estados Unidos de América, el que empapa las frentes con la idea de un país al que se debe amar con la médula ósea, las Instituciones se llevan la mayor parte para mantener una comunidad unida, así se sostiene el rodaje que en guion es incesante, inesperado… Un asesino vestido de héroe, el giro de Li para no volcarnos del todo insaciados. La jugada caballo de Troya

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