miércoles, 19 de septiembre de 2018

Gauguin: Viaje a Tahití | Reseña





Por Diego Rodmor.

La vigésima segunda edición del Tour de Cine Francés ha iniciado ya y ahora se exhibe en nuestras carteleras con una fuerza que ha ido en aumento cada año. Dentro de su oferta desfilan comedias románticas y dramas desgarradores bastante atractivos pero también presenta una biopic que explora la peculiar etapa  de uno de los personajes más influyentes dentro del mundo de la pintura. Me refiero al francés Paul Gauguin, personaje protagónico del filme Gauguin: Viaje a Tahití que dirige Edouard Deluc.

Como lo afirma su título, la película nos muestra a un Gauguin que decide alejarse de la Europa civilizada para encontrar inspiración dentro de las tierra tahitianas. Ahí enfrentará la pobreza y la enfermedad acompañado de una joven nativa a la que toma por esposa y quien termina siendo la inspiración de algunas de sus pinturas.

Para encarnar al famoso pintor, Deluc ha elegido a Vincent Cassell y el actor francés realiza una interpretación correcta mostrando a un personaje con ciertos bloqueos en su trabajo que poco a poco irá confrontando. Sin embargo la película no se centra en ese aspecto e intenta abordar varios temas que afectaron al famoso artista.


Uno de los principales es su lucha contra el fracaso. El filme nos presenta una historia en la que el personaje se ve rodeado por circunstancias poco favorables. La soledad camina con él, una soledad profunda que ningún otro individuo logra entender. Las enfermedades lo consumen y sufre de una agonía interna que con el paso del tiempo y del metraje le irán causando problemas. La indiferencia del público ante su obra le genera una sensación de impotencia y al mismo tiempo lo orillan a vivir de forma precaria. Y por si fuera poco se ve envuelto en un triángulo amoroso que le genera ciertos líos. Sin embargo, él se aferra a su pintura y encuentra en ella un escape ante estas complicaciones que lo atormentan.

Dentro del exótico paisaje tahitiano Deluc logra mostrarnos a un Gauguin que lucha contra sus propios demonios. Vincent Cassell le aporta rebeldía a un personaje que se niega a regresar a su patria buscando alguna respuesta y tratando de encontrarse a sí mismo dentro de aquella zona rural extranjera. Los personajes que lo acompañan durante su estancia en aquel país son pintorescos pero no logran tener la fuerza suficiente dentro del relato.


Uno de estos personajes es Tehura, protagonista femenina interpretada por Tuhei Adams e interés romántico del protagonista dentro de la cinta. La musa que inspiró a Gauguin durante sus años en Tahití es un personaje que no tiene suficientes matices para empatizar con el espectador. No existe una mayor profundidad sobre la relación que tiene con el pintor y ese detalle le resta puntos al filme. Del mismo modo hay ciertos personajes secundarios que no terminan por definirse bien y se sienten incompletos dentro del relato.

Por otro lado, vale la pena destacar el trabajo del fotógrafo Pierre Cottereau, quien logra atrapar en varias escenas todos esos imponentes paisajes del lugar haciendo del aspecto visual algo impecable dentro del filme.

Edouard Deluc nos entrega un trabajo agrio sobre la constante lucha interna del famoso pintor postimpresionista durante su estancia en Tahití que intenta abordar varios temas y termina perdiéndose en su camino. No es una mala película pero quizá no logre generar empatía con todos los espectadores. La actuación de Vincent Cassell es buena pero nos ha entregado otras más interesantes. La biopic que el Tour de Cine Francés nos presenta este año no es de lo mejor dentro de la muestra.


Trailer



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