lunes, 24 de septiembre de 2018

Verano del 84 | Reseña


Por Diego Rodmor

El futuro nos ha alcanzado. Muchos hemos sido testigos de los cambios drásticos que en un parpadeo llegaron. Nuestra infancia y la de los niños de hoy son muy diferentes no sólo por la época políticamente correcta e hipersensible que estamos viviendo, sino también por los avances tecnológicos que poco a poco nos han ido esclavizando. Evocar aquellos tempranos días en los que éramos niños suele provocar en nosotros varios suspiros nostálgicos. Sobre todo para aquellos que nacieron en los setenta, para aquellos que nacimos en los ochenta. Geniales tiempos que no volverán pero que de vez en cuando volteamos a ver para sonreír con el recuerdo. Y eso el cine lo sabe.

Además de explotar el tema de forma recurrente durante los últimos años para satisfacer a un público que echa de menos aquellos tiempos gloriosos, también han sido varios los cineastas que a través de sus filmes reflejan esa época de un modo más sincero. Es el caso de François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, directores canadienses que han presentado sus trabajos bajo el nombre de RKSS y que cuentan con algunos cortos y sólo dos largometrajes dentro de su joven trayectoria. 

Turbo Kid fue el primero que entregaron y su película representó todo un tributo a aquellas cintas serie B que tanto éxito tuvieron durante esos años. Aquella ópera prima no mostró nada nuevo pero si fue un buen ejercicio nostálgico que recibió muchos aplausos debido a la agradable sensación que logra generar durante su hora y media de duración.


Hoy llega a nuestros cines Verano del 84, segundo largometraje de estos tres cineastas y su mirada hacia aquellos años dorados sigue vigente y se manifiesta en cada uno de los fotogramas. Si Turbo Kid era una cinta de ciencia ficción divertida y llena de gore, ahora nos presentan una película más seria y que explora el género de terror mediante escenas divertidas pero con toques de un suspenso muy bien logrado que va acercándose lentamente al subgénero del slasher. Todo bajo la premisa del típico adolescente ochentero que espía a su vecino, quien forma parte del cuerpo policiaco del pueblo, porque está seguro de que es el asesino serial que ha causado terror en todo el condado.

Al igual que con Turbo Kid, está película no muestra nada que no hayamos visto antes. Las referencias a trabajos como La Ventana Indiscreta, Paranoia, Los Goonies o Cuenta Conmigo son bastante obvias. Sin embargo aquella estupenda sensación, casi palpable y bien lograda, de estar en la década que pretenden mostrar es lo que resulta atractivo en este filme. Desde luego el factor nostálgico está presente, las referencias en lo visual y en los diálogos, pero la película va más allá y muestra una madurez por parte de los directores que no se alcanzó a ver en su trabajo anterior. Mientras que en Turbo Kid todo era aventuras y diversión, en Verano del 84 nos presentan un relato más oscuro, más personal. Es divertido en un principio pero conforme avanza el filme, los personajes se van acercando lentamente al peligro hasta que se desatan las consecuencias.

Repleta de actores desconocidos, –salvo quizá el joven Judah Lewis, quien fue protagonista del último filme de McG La Niñera– la película nos muestra todos los clichés de esos filmes ochenteros: el grupo de amigos, uno nerd, otro el chico malo, otro el gordito de cabello rizado, la chica guapa e inalcanzable, el protagonista ordinario que quiere ser alguien extraordinario, el vecino sospechoso. Y aunque por la premisa todo parece indicar que nos encontramos ante un filme de terror, la verdad es que el tema principal de la película es el paso hacia la madurez. El centro del largometraje es este cuarteto de amigos quienes se involucran en un peligroso caso para divertirse durante el verano sin darse cuenta de que terminarán metiéndose en algo más serio.


Durante el transcurso de la cinta somos testigos de lo que pasa con cada uno de ellos, cómo viven, cuáles son los problemas que esconden y el filme explora aquello que su protagonista menciona varias veces: cada vecino esconde algo detrás de su puerta. Problemas maritales, infidelidades, peleas domésticas y hasta asesinos seriales. Junto con estos adolescentes volveremos a presenciar esa complicada etapa por la que alguna vez pasamos hasta encariñarnos con el grupo protagónico y la genial química que existe entre ellos. Tremendo mérito de este trabajo cinematográfico.

Al principio es divertido ver como estos cuatro chicos platican sobre temas típicos de su edad pero poco a poco las cosas se van poniendo más serias. Empezamos a conocer sus vidas y lo que esconden tras sus puertas, nos involucramos en su constante búsqueda de evidencias para inculpar al vecino en los asesinatos, repentinamente surge la duda y empezamos a sospechar de todos y lo que en un inicio era divertido se va tornando aterrador. Una vez que ya conocimos a los personajes y nos encariñamos con ellos, no queda más que esperar la agria conclusión. Un final desgarrador que rompe de forma brusca con lo que todos esperábamos que pasara, con el esquema clásico ochentero de esos filmes a los que tanto hace referencia. Un final bastante realista y brillante.


Por otro lado, el aspecto sonoro es digno de destacarse ya que le da forma a la historia y a la época. Se asemeja bastante a la música que formó parte de Turbo Kid pero también es inevitable no recordar la música que acompañó a la serie Stranger Things.

Verano del 84 es un filme independiente bastante interesante que aborda la relación de cuatro amigos en medio de la adolescencia y a punto de alcanzar la madurez. Será atractivo para todos aquellos nostálgicos ochenteros y para los amantes del cine de terror. François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell presentan un trabajo que no deja de admitir su legado ochentero. Ellos mismos son reiterativos en el cariño que sienten por esta época y lo vuelven a demostrar con una película que va de lo típico, de lo divertido a lo serio, a lo complejo, a lo escabroso. Al final estos cineastas se arriesgan y concluyen su historia de un modo brusco y poco complaciente. Detalle que me parece bastante acertado. Habrá que estar pendientes del próximo trabajo que estos canadienses nos presenten.

Trailer



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