lunes, 10 de septiembre de 2018

Western | La ley de supervivencia



Por Carolina García.

El planeta es como los animales, comen o son comidos 
(Meinhard, Western (2017). Dir. Valeska Grisebach)

La ley de la jungla, la ley del más fuerte… El hombre en su misma naturaleza. La tierra exhitleriana pintó la bandera del cine mexicano con el Certain Regard, 2017, Western, una fractura del estigma western con una bocanada masculina desde la pupila de Valeska Grisebach.

Un ecosistema orgánico entre verde hoja, azul cielo con café tierra, la naturaleza y su solmene presencia en los 100 minutos rodados en la personificación de Meinhard Neumann dando voz con el mismo nombre, el legionario enredado en la construcción hidroeléctrica a unos pasos de la frontera de Grecia junto a un cúmulo varonil de obreros encargados de la obra.

El relato cuenta la historia de un hombre en su esplendor del género y de especie. Exhala astucia, busca, encuentra, vuelve a buscar. El campamento donde se instala junto a los demás constructores, mismo en el que plantan su bandera patria, va comandado por el que, hasta ahora, es el más fuerte, Vincent, proyectado desde la piel de Reinhardt Wetrek, la cabecilla soez que al cabo de un rato rompe la gracia del espectador, el antagonista odiado.


La riña inaugura en listón rojo cuando el legionario cruza la línea montañosa que divisa entre la construcción y el pueblo búlgaro convirtiéndose en hombre de los dos bandos, buscando lo que menciona al principio de la cinta, estoy aquí para ganar dinero, así conoce a Adrian, interpretado por Syuleyman Alilov Letifov, el personaje de apoyo para desentrañar al primero.

Cigarros, cerveza, aguardiente entremezclado en cantinas, bares…  Los trabajadores con su poca pasta consumida en vicio… Cómo describir al sujeto que vemos en pantalla, montado a caballo elegante, sin pistola, pero con navaja, sin sombrero, pero a camisa, un vaquero misterioso, solidario.

La construcción del arte en colaboración con Meinolf Zurhorst y Michael Randel, aunque natural, da la pinta de la zona rural que se busca hasta conseguirse. En las pieles de los hombres, su sudor cayendo, si no a gota, a enardecimiento en pieles rojas, cansadas por el sol, la falta de agua aunado a la casi nula civilización que roda.


El filme alemán-búlgaro desmiembra la vena del humano y su instinto animal, el vicio, la suerte, el placer carnal con el más importante, la lucha del poder, el trono se lo lleva el más fuerte. Entre planos abiertos, a veces largos, por qué permanecer en la butaca sin el aparente éxtasis, la evolución del extranjero alemán. Neumann muestra una particular gestualización en cada uno de sus actos, sus rasgos esbozan en una persona de guerra con una indescifrable identidad que a ratos vislumbra su antecedente y su futuro.

La cinta estrenada en conjuntos mexicanos el pasado viernes pasará por cartelera Cineteca Nacional para atisbar el arte en guion de Grisebach con una vorágine de lucha bestial escondida a través del raciocinio humano. Una proyección vaquera sin estereotipos ya vendidos y revendidos comercialmente.

Trailer


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