miércoles, 10 de octubre de 2018

Los Hambrientos | Reseña




Por Diego Rodmor.

Hacer películas del subgénero de zombis es una tarea complicada para estos días. Este monstruo contemporáneo ha sido explotado hasta el hartazgo durante los escasos años que ha tenido este nuevo siglo. Al ver cada proyecto nuevo es inevitable no encontrar similitudes con otros trabajos, en especial con la saga de los muertos vivientes que nos entregó George A. Romero, insuperable leyenda del subgénero. Aún así existen trabajos recientes que se aplauden por presentar historias novedosas con este tema.

Ahora la cartelera exhibe Los Hambrientos, cinta canadiense escrita y dirigida por Robin Aubert que ha sido bien recibida por la crítica en general. En ella podemos ver cómo algo extraño está sucediendo con los pobladores de una pequeña ciudad en Quebec convirtiéndolos en peligrosos seres violentos y capaces de comer carne humana. Un grupo de personajes ordinarios deberá unirse para sobrevivir a esta pesadilla.

La cinta fue realizada con un presupuesto extremadamente bajo y sin embargo logra mostrarnos un ambiente desolador en medio de los bosques canadienses bastante efectivo. A través de tres historias que poco a poco se irán uniendo seremos testigos de los horrores por los que pasarán estos personajes, rodeados cazador y presa por el imponente y profundo paraje boscoso.


Visualmente es una experiencia interesante, existen exquisitas tomas de los paisajes canadienses y secuencias en las que podemos ver el abandono de la población ante el supuesto apocalipsis y la posesión de la naturaleza en cada diferente escenario. Todo aderezado por silencios largos que por momentos se quiebran de forma violenta con una música asfixiante. Un enorme acierto en la película, admirable en cuanto a sus aspectos técnicos. Sin embargo durante sus casi dos horas de duración no sucede absolutamente nada dentro del relato.

Los Hambrientos es una película repetitiva no sólo en sus secuencias sino también en lo que muchos otros filmes del subgénero nos han mostrado ya. La poca variedad de situaciones dentro del metraje hacen que este proyecto sea lento, tedioso, aburrido. A pesar de su admirable aspecto visual y de sus pocas pero explosivas, violentas, sangrientas escenas, el filme no logra ser novedoso ni muestra algo que en verdad logre atrapar al espectador. Pareciera que estamos ante un capítulo de The Walking Dead de dos horas en el que lo único que vemos es cómo escapan los sobrevivientes, encuentran algún lugar deshabitado, son atacados, vuelven a escapar, de nuevo encuentran un lugar abandonado, otra vez son atacados y así durante su completa duración que al ser tan plana se vuelve eterna.


Son pocas las secuencias que causan un impacto y estas tampoco sobresalen ni salvan este aburrido filme. Los actores son poco conocidos y no están mal pero no pueden hacer nada con un guión en el que no existe ningún desarrollo profundo. Los diálogos son escasos y un poco pretenciosos al intentar impregnar una profundidad fallida en cada conversación. Del mismo modo la película no logra definirse y por momentos es seria y con atmósferas imponentes para luego abordar un humor negro que no termina por acomodarse dentro de la historia.

La película que el canadiense Robin Aubert nos presenta es un fallido intento que pudo haber tenido una mejor propuesta. Los bajos presupuestos nunca han estado peleados con la creatividad y al ver este trabajo queda claro que su autor no tiene imaginación y termina presentándonos un filme con situaciones que ya hemos visto un millón de veces envuelto en un empaque que le da al proyecto una imagen de novedoso e independiente.

Quizá lo más sorprendente sea el buen recibimiento que la crítica le ha dado. Sin embargo filmes como La Noche Devoró AlMundo son opciones que superan con creces a este novato y olvidable trabajo.

Trailer



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