sábado, 27 de octubre de 2018

Tamara y la Catarina | Reseña



Por Rocío López.

Hace más de medio siglo que se estrenó la película Los Olvidados (1950), del cineasta español Luis Buñuel, la cual detonó varias críticas negativas en nuestro país por retratar de manera cruda, pero realista, la historia de niños de la calle en la ciudad de México, un sector que sigue marginado en la sociedad. Aunque lamentablemente no es el único grupo que enfrena las barreras en las grandes urbes, actualmente la desigualdad por la que siguen luchando las mujeres se muestra en Tamara y la Catarina (2016), largometraje escrito y dirigido por Lucía Carreras.

La película se centra en Tamara (Ángeles Cruz), una mujer de 40 años con retraso mental, vive en una zona de bajos recursos en la Ciudad de México y trabaja en un restaurante en el centro de la ciudad. Un día su hermano Paco (Harold Torres) la abandona sin ninguna explicación, por lo que su única compañía son las catarinas y lagartijas que adopta. Sin embargo, en un impulso, la protagonista decide llevarse a una bebé que encuentra sola en un puesto de periódicos. Tamara sin saber la magnitud de su acto, comienza a cuidar del infante y junto con su vecina, Doña Meche (Angelina Peláez), una persona de la tercera edad, iniciarán una aventura para tratar de devolver a la niña con su familia.

Tamara y la Catarina sin un gran presupuesto en la producción, destacan por las extraordinarias actuaciones de Ángeles Cruz y Angelina Peláez, las cuales fueron nominadas a Mejor Actriz en la edición 60 de los Premios Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). Cruz, quien también es directora y guionista, logra retratar perfectamente a una persona con discapacidad que rápidamente simpatiza con la audiencia. Mientras que Peláez, conocida por aparecer en película La misma Luna (2007), nos regala un personaje que al principio parece huraño, pero que poco a poco nos demuestra que tiene heridas como todos. Pero sin duda, la revelación actoral es el de la menor, que con un gran carisma está a la altura de las protagonistas.  


Otro factor destacable en el filme son los sonidos típicos de la ciudad, los cuales resultan tan cotidianos, pero esenciales para trasportarnos a la quinta mega urbe en el mundo, al contar con un estimado de 21 millones 581 mil habitantes, de acuerdo con un informe de Naciones Unidas (ONU).

Lucía Carreras, quien debutó como directora con su película  Nos vemos, papá (2011) y reconocida por ser galardonada a el Ariel a Mejor Guión Original en la entrega 56  por su colaboración en La Jaula de Oro (2013), dirigida por Diego Quemada-Diez, nos muestra con su tercera cinta, una historia intima, sensible y nos acerca a personajes reales que con frecuencia son seres invisibles para una sociedad donde la desigualdad y pobreza son factores que se han exacerbado en los últimos años. 

Con una duración de 107 minutos, Tamara y la Catarina aborda los temas como el abandono, soledad, desigualdad de género, discriminación, amistad, solidaridad, pero, sobre todo, es una invitación para reflexionar acerca de la empatía del otro.

Trailer



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