martes, 9 de octubre de 2018

Venom: Expectativa y Realidad




Por Diego Rodmor.

Una de las sensaciones más geniales que el cine ha provocado en infinidad de cinéfilos es la de generar expectativas ante algún futuro proyecto fílmico. No hay nada más satisfactorio que ver cómo ciertos rumores se vuelven una realidad, atestiguar avances en la producción o enterarse de qué personajes se van incorporando a la película antes de iniciar su filmación. Esperar primeros avances, estrenos de cine y finalmente concluir esa experiencia con una catarsis que nos hace sentir que cada segundo, cada mes, cada año de espera ha valido la pena.

Muchos volvimos a experimentar ese hype al enterarnos de que Sony y Marvel estaban preparando una película individual sobre Venom, aquel mítico archienemigo de Spiderman. Ante viejas decepciones y luego de saber que Tom Hardy sería quien encarnaría al personaje, la emoción hacia esta cinta aumentó y la cuenta regresiva para el día de su estreno empezó. Por si fuera poco, se informó que la producción estaba siendo asesorada por Todd McFarlane, uno de los creadores del personaje. Finalmente se mencionó que el director del filme sería Ruben Fleischer, cineasta estadounidense que había estado ausente por cinco años y quien nos entregó películas geniales como Zombieland, 30 Minutos o Menos y Fuerza Antigángster. La expectativa era enorme cuando la película llegó.

Tom Hardy interpreta a Eddie Brock, un joven periodista que intenta desenmascarar a una empresa multimillonaria llamada Life que dirige  el genio científico Carlton Drake (Riz Ahmed). Sin embargo su obsesión no sólo meterá en problemas a su pareja (Michelle Williams) sino que también lo involucrará con un ente alienígena que han utilizado para experimentos y que se fusionará con su cuerpo dándole increíbles poderes pero también la oscura, impredecible y embriagadora personalidad de este ser. Mientras Eddie Brock tiene una lucha interna por adaptarse a su situación y controlar los impulsos de Venom, la empresa Life no descansará hasta capturarlo y recuperar su más preciado experimento.


Vivir una catarsis a la hora de disfrutar un filme es algo indescriptible e insuperable. Aún más cuando existe una expectativa previa. Sin embargo resulta terrible cuando todo lo que ocurre es contrario a lo esperado y Venom es uno de esos lamentables casos.

Después de experimentar con emoción pequeñas partes del proceso creativo y conocer a los involucrados dentro del proyecto, es sorprendente la decepción que termina ocasionando el filme que Rubén Fleischer dirige. Y no es que sea malo, sino más bien cae en todos los elementos cotidianos de este tipo de trabajos.

Acostumbrados a este género tan explotado en estos días y ante tantos extraordinarios proyectos que intentan reinventar las películas de superhéroes, vemos en Venom un guión escrito por aquellos que nos trajeron La Torre Oscura y Jumanji: En La Selva que a pesar de tener algunas entretenidas escenas de acción, es tan predecible, tan común, tan pobre, que ni el mismo Tom Hardy logra rescatar. La historia la hemos visto mil veces, los personajes tienen un desarrollo bastante infantil y muchas situaciones se van por el camino fácil. No existe una química entre Tom Hardy y Michelle Williams y el villano es completamente plano.


A pesar de que el diseño del personaje principal es muy bueno y respeta muchos elementos de su conocido aspecto visual, es su personalidad la que no se respeta convirtiendo a este temible villano en un antihéroe que se la pasa discutiendo de forma chusca y decepcionante con Eddie Brock. Teniendo elementos extraordinarios para poder realizar un trabajo más profundo, más oscuro, más violento, la película termina siendo un blockbuster palomero que los verdaderos fanáticos del personaje odiarán.

Después de tener efectivos antecedentes como Deadpool y Logan, Venom desaprovecha un enorme potencial que pudo tener gran éxito si hubiera sido dirigida a un público similar al de las cintas anteriormente mencionadas explorando la historia de este personaje de una forma más seria y no tan infantil.

La ausencia de Ruben Fleischer comenzaba a preocupar luego de sus tres primeros y geniales largometrajes. Ahora con Venom quizá haya destrozado su carrera. La realidad es que el filme está hecho para esos padres de familia que buscan una divertida propuesta con la cual entretener a sus pequeños hijos. Cinéfilos y fanáticos empedernidos del personaje deben evitar esta película ya que es uno de esos casos en los que las expectativas fueron altas y el resultado termina siendo verdaderamente decepcionante.

Trailer


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