viernes, 2 de noviembre de 2018

Por un Hijo | Reseña



Por Rocío López.

Después de presentarse en el  Festival Internacional de Cine de Venecia de 2017, donde ganó el León de Plata por Mejor Director, este año llega a los cines de México la ópera prima del francés Xavier Legrand, Por un Hijo (Jusqu'à la garde, 2017), con las actuaciones de Léa Drucker, Denis Ménochet, Thomas Gioria, Mathilde Auneveux y Mathieu Saikaly.

El largometraje se centra en Miriam (Drucker) y Antoine Besson (Ménochet), quienes tuvieron dos hijos: Julien (Gioria) de 11 años y Joséphine (Auneveux) de 18. Ahora ya divorciados, están en disputa por la custodia del más joven, ya que la primogénita, al contar con la mayoría de edad, puede decidir por su cuenta.

Por un Hijo inicia justo con una secuencia extensa que nos traslada hacia el escenario de la confrontación legal, en donde observamos a una madre que lucha por obtener la custodia total del menor, argumentado que su ex-marido es violento, pero en su defensa se habla de un hombre bondadoso con temperamento calmado y reconocido por ser un excelente compañero de trabajo.  Por su parte, la juez al igual que el público está confundida sobre quién es el mentiroso. Sin embargo, cuando se le otorga al padre el derecho de visitar al niño, inicia el verdadero drama familiar.  


Cabe señalar que esta historia ya había sido contada con anticipación en el corto Antes de Perderlo Todo (2013), del propio Legrand, el cual contó con los mismos protagonistas que el filme y estuvo nominado a la categoría de Mejor Cortometraje en los Óscar 2014.

Aunque existen distintas películas que abordan el tema de la patria potestad, desde la divertida comedia Papá por Siempre (1993), dirigida por Chris Columbus, estelarizada por Robin Williams, hasta la conmovedora Yo soy Sam (2001), de la cineasta Jessie Nelson, protagonizada por Sean Penn, Dakota Fanning y Michelle Pfeiffer, el debut del joven director es un acercamiento más detallado y realista sobre la ruptura familiar, pero sin llegar a abusar de lo sentimental.

Las actuaciones de Léa Drucker y Denis Ménochet son buenas, al grado de que no se necesita un diálogo para mostrar el sentir de sus personajes, así que es un acierto que en momentos de tensión los planos sólo encuadran las expresiones de los protagonistas. También es de reconocer la madurez con la que Thomas Gioria interpreta al hijo menor, nos trasmite el miedo en carne viva, al ser víctima de violencia infantil, un grave problema a nivel mundial.


El guion tiene un ritmo pausado, pero con el trascurso de la historia el drama da un giro completamente distinto, convirtiéndolo en un thriller fascinante y envolvente que mantiene al borde del suspenso. Xavier Legrand deja lo mejor para el clímax, el cual sorprende con una devastadora escena que no es apta para el público más sensible, aunque sí necesaria para comprender hasta qué grado un ser humano puede perder el control y ser capaz de dañar a otras personas.

Por un Hijo es una película que incómoda y produce un sentimiento de impotencia, pero refleja el horror que se vive en algunos hogares y que lamentablemente se vuelve cotidiano. Tan sólo en México la violencia intrafamiliar ha incrementado, de acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), elaborada por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), refiere que más de dos quintas partes de los hombres casados o unidos con mujeres de 15 años o más (10.8 millones) han ejercido algún tipo de violencia contra sus parejas a lo largo de su relación. Por otra parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), estima que, en México, el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida.

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