sábado, 15 de diciembre de 2018

Alanis | Reseña



Por Carolina García.

Cómo desmembrar el imaginario de una prostituta…

Ni prostituta víctima, ni prostituta obligada, ni prostituta santa, Alanis, se desarrolla en un barrio de Buenos Aires con la mujer que después de apenas algunos intentos por trabajar fuera de la labor sexual, rechaza los puestos que puede alcanzar.

Anahí Berneri, con su quinto metraje, explora el íntimo de las sexoservidoras desde un apartamento en la capital de Argentina. La supervivencia del personaje en piel de Sofía Gala Castiglione se quiebra en desespero con la clausura de su vivienda con función de motel por la irrupción de inspectores mandados por quien sabe quién seguido del encarcelamiento de Gissela (Dana Basso), una compañera del lugar, acusada de una supuesta en contra, dentro del asunto de “trata”.

Varada sin nada, Alanis echada puerta afuera de su hogar con su hijo de año y medio, consigue alojarse en casa de una desconocida frente al espectador, pero resultante familiar para el personaje protagonista, durmiendo en piso ajeno con apenas un vestido seductor de hombres y una manta encima.

Tentativas laborales, entrega de testigos en esos cuartos encerrados a cuatro paredes pintados de azul grisáceo con ventana expiatoria, envuelven la membrana del desarrollo fílmico.


La cinta acreedora a dos Conchas de plata por Mejor Actuación y Mejor Dirección en el Festival de San Sebastián (2017), se reduce a tan sólo 82 minutos de rodaje que rozan la vida de una mujer dura para el hombre como género con mezcla dulce para Dante (Dante Della Paolera), su hijo.  

Por muy fuera de la figura común de aquellas que se postran debajo de la luz lunar en las esquinas, Alanis no porta maquillaje exagerado ni se delinea en márgenes voluptuosos de senos ni caderas, viste de escotes pronunciados sin caer al vulgar espacio tan ya estereotipado de las que venden su cuerpo. 

La actuación entregada por Sofía Gala revienta en pasmo cuando su mirada se muestra en reflejo de algún motelillo y grita de cosas al sujeto que la penetra, con odio y esperpento, con asco y repudio, para la satisfacción de éste, que revienta en excitación y orgasmo.

Y la historia, que no se encierra en los relatos del proxeneta, de la mujer sufrida, que Alanis la sufre, pero la contiene, que se cae en reflexión de ¿un mundo sin oportunidades? O de oportunidades desaprovechadas, del dinero fácil, pero de lo difícil de la vida. Una serie de cuestionamientos humanos que brotan a partir de lo que exhala Alanis y su posición como mujer y madre.

Trailer



No hay comentarios:

Publicar un comentario