jueves, 17 de enero de 2019

Destrucción (Destroyer) | Reseña




Por Elías Michel.

Hace unas semanas se dio a conocer una estadística que revelaba que del cine hecho en 2018, solo el 8% de las 250 películas con mejor recaudación en la taquilla norteamericana habían sido dirigidas por una mujer. Una cifra muy lamentable si se toma en cuenta el número de realizadoras que trabajan actualmente en la industria cinematográfica, y es que tal pareciera que existe un selecto grupo de directoras, ya sea por prestigio o popularidad, que tienen el privilegio – que más bien, debería ser una obligación – de poder estrenar su película en salas de cine. 

A este grupo pertenece Karyn Kusama, una cineasta que ha forjado su carrera en el cine de género y que se ha caracterizado por hacer películas con un fuerte enfoque a la figura femenina. Mujeres boxeadoras, agentes secretas, porristas comehombres y detectives atormentadas, son algunos de los personajes femeninos de su filmografía, y es gracias a su visión que se ha convertido en una de las referentes del cine feminista de los últimos años.

Tres años después de ganar el máximo galardón del prestigioso festival de cine de SITGES con su cinta The Invitation, la cineasta regresa con un thriller policiaco liderado por una de las actrices más reconocidas a nivel mundial: Nicole Kidman. La actriz australiana ha declarado que a la hora de elegir sus proyectos, es una exigencia personal que la mitad de estos sean dirigidos por una mujer, y no es una sorpresa que haya decidido colaborar con Karyn Kusama.



En Destroyer, Kidman interpreta dos etapas de la vida de la detective Erin Bell. En el pasado conocemos a una policía enamorada que junto a su pareja (Sebastian Stan) se infiltra dentro de una banda criminal. En el presente es una mujer atormentada por los errores que cometió años atrás, y que padece del desprecio absoluto de su hija adolescente. Cuando un hombre de su pasado se ve involucrado en un caso de lavado de dinero, Erin comenzará una búsqueda imparable para atrapar al responsable de su mayor sufrimiento.

La cinta cuenta con actuaciones destacables de un elenco secundario conformado por Sebastian Stan, Toby Kebbell y la ganadora del Emmy Tatiana Maslany, pero es muy notorio que la principal función de esta película es la de ser un vehículo de lucimiento para Nicole Kidman, quien aprovecha todas sus cualidades histriónicas para meternos en la piel de la detective y que nos hace olvidar la muy distractora e inverosímil caracterización de su versión del presente. Se nota la influencia de la directora a cintas como Taxi Driver, que exploran el trauma de un personaje atormentado por su pasado, y se agradece ver una perspectiva femenina de esta narrativa que nos ha regalado grandes clásicos de culto.

Aunque en el lado interpretativo funciona bastante bien, la cinta se pierde en sus ambiciones con un guion que no encuentra un equilibrio entre sus flashbacks y flashforwards, y que puede provocar desinterés en el espectador al desarrollar su trama a fuego lento. Hay escenas de acción muy bien logradas y el giro rumbo al final hace que la película no sea un completo desperdicio, pero dado el material y el talento de la directora el producto final se siente incompleto, como si Kusama no hubiera querido arriesgarse con la historia que estaba contando.

Al final, Destroyer se queda como una película correcta que tenía potencial de convertirse en algo mejor que lo que finalmente fue: otra cinta policiaca del montón.

Trailer



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