miércoles, 2 de enero de 2019

Máquinas Mortales | Reseña




Por Rocío López.

El género del steampunk que su origen se remonta al siglo XIX y el cual estaba enfocado exclusivamente a la literatura, se ha convertido en un movimiento artístico que se expandió hasta llegar al séptimo arte para compartir un universo retrofuturista y de ciencia ficción, como ejemplo se encuentran las películas de Abril y el Mundo Extraordinario (2015), Nueve (2009) y Sherlock Holmes: Juego de Sombras (2011). Iniciando este 2019 se estrena en México Máquinas Mortales (Mortal Engines), dirigida por Christian Rivers, producida y escrita por Peter Jackson.

La cinta está basada en el libro homónimo del británico Philip Reeve. La historia se sitúa en un mundo postapocalíptico que después de la guerra de los sesenta minutos, los sobrevivientes tuvieron que adaptarse a una nueva forma de vida, donde ahora son amenazados por grandes ciudades motorizadas que se desplazan por la Tierra con el objetivo de atacar a los pueblos más pequeños para robarle sus recursos y poder subsistir. La fugitiva Hester Shaw (Hera Hilmar) tratará de vengarse de Thaddeus Valentine (Hugo Weaving), quien gobierna Londres, la ciudad más poderosa, sin embargo, en su camino, la joven se encontrará con Tom Natsworthy (Robert Sheehan), un huérfano que se convertirá en su aliado.

Máquinas Mortales inicia con una secuencia llena de acción que atrapa desde el primer minuto y a lo largo del filme, Christian Rivers, galardonado con el Oscar a Mejores Efectos Visuales por King Kong (2005), nos regala extraordinarios planos. Por otra parte, el guion a cargo del reconocido cineasta Peter Jackson en colaboración con Fran Walsh y Philippa Boyens, no aporta nada nuevo y cae en los clichés por lo que trama es muy predecible. Además, por momentos parece una combinación entre Mad Max (1979), El Señor de los Anillos (2001) y El Increíble Castillo Vagabundo (2004).


Otro de los aspectos que no favorecen en la historia, es el hecho de la incorporación de personajes que no tienen mayor relevancia, por lo que sus acciones son insignificantes y se va perdiendo el interés en la historia central. 

En cuanto a las actuaciones, Hilmar y Sheehan no trasmiten la química entre ellos, ni se convierten en entrañables e incluso parece paradójico que la aparición de un ser que es máquina logra empatizar más con el público hasta robarse el protagonismo. Mientras que Weaving, conocido por interpretar a Elrond en el El hobbit: un Viaje Inesperado (2012), no luce y es desaprovechada su participación al ser el típico villano.

En 128 minutos, Máquinas Mortales es un deleite visual y efectos especiales, pero los huecos argumentativos, el no engancharse con alguno de los protagonistas pueden ser los suficientes elementos para considerarla como el primer fracaso de la industria cinematográfica para este año nuevo.

Trailer




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