lunes, 18 de marzo de 2019

Corazón Borrado | Reseña



Por Oswaldo Magaña.

Jared es un adolescente hijo de un predicador en un pequeño pueblo. Es un chico normal, con apenas 18 años se da cuenta que le atraen los hombres, así que se lo confiesa a sus padres, quienes le advierten que su comportamiento no es bueno a los ojos de Dios. Así que es sometido a una terapia de conversión en un centro de readaptación que intenta “reformar” a jóvenes homosexuales.

Al darse cuenta que la terapia se basa en el odio y la culpabilidad, de mano del fanatismo religioso, Jared comienza a cuestionar si en realidad podrá cambiar el supuesto comportamiento que todos califican de “pecaminoso” y si incluso él mismo quiere cambiar.

Protagonizada por Lucas Hedges (Regresa a mí, 2018), Nicole Kidman (Destroyer, 2018), Russell Crowe (Lo mejor de mi vida, 2015) y Joel Edgerton (Operación Red Sparrow, 2018) Corazón borrado es una drama que plantea el tema de cómo es tratada la homosexualidad en una familia puritana, bajo la creencia de que se puede cambiar a través de la famosa terapia de conversión que ha sido aplicada a más de un millón de jóvenes en Estados Unidos.


El tono de la película es el adecuado, sin embargo, le falta contundencia para llegar a ser una crítica más profunda sobre estos centros que aún el día de hoy existen en Estados Unidos. Si bien es cierto que da un mensaje concreto, por momentos se nota simplista, floja.

Sin embargo se sitúa en un contexto donde resulta más que importante dejar patente el respeto a la diversidad sexual. El desarrollo de la trama se centra en la experiencia real que vivió Garrard Conley, de quien sus relatos sirvieron de materia prima para esta adaptación al cine.

La película muestra las primeras experiencias de Jared como homosexual y la manera en que él mismo busca acallar sus deseos anteponiendo las buenas costumbres familiares y el deber ser. Sin embargo aunque él está convencido de querer cambiar, pronto se da cuenta que su situación no es algo que se pueda cambiar con terapia ni mucho menos.


El desarrollo de personajes es notable, sobre todo de la madre, Nancy (Nicole Kidman) quien al someterse a las ideas extremas de su esposo hacia Jared, termina sintiendo una profunda culpa, al conocer la metodología y la forma de operar de esta supuesta terapia.

La paleta de colores tiene tendencia hacia los ocres y la fotografía tiene una calidad de composición buena, la música no denota mucho, es más bien genérica. La edición es más interesante pero la manera de contar la historia en flashbacks, de momento puede confundir al espectador.

La película habla de la presión social que se da desde el seno familiar y cómo repercute en el joven Jared, sintiéndose atrapado, señalado, juzgado y condenado como si de un delincuente se tratase. Esa es la premisa de mayor valor del film para hacer consciencia sobre la identidad de género y las consecuencias de una sociedad preponderantemente homofóbica.

Trailer


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