miércoles, 6 de marzo de 2019

El Ángel | Opinión



Por Eduardo León. 


Distribuida por 20th Century Fox y producida en colaboración con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), llega con 50 copias a la república mexicana El Ángel; película dirigida por Luis Ortega y protagonizada por Lorenzo Ferro, que en el 2018 se llevó a casa el Premio Fénix a Mejor Actor por su participación en este filme. 

Situada en una Argentina en los años setenta, Carlos/Carlitos/Charlie Brown/Rubio, un adolescente de unos 17 años, inaugura el largometraje con un discurso introspectivo sobre la libertad y desobediencia natas en su corta existencia. Aspectos que serán retratados dentro de su precoz viaje delictivo en compañía de su colega Ramón. 

Nominada a la Queer Palm y enlistada en la selección de Un Certain Regard del Festival de Cannes del 2018, la cinta está inspirada en la vida de Carlos Eduardo Robledo Puch (alias El ángel negro), uno de los más famosos criminales dentro del territorio argentino. Hechos verídicos con los que el director Ortega intenta componer un dramático, violento y simplón relato audiovisual. 


La película lleva como epígrafe historia de un asesino y para serles sincero, esperaba una ampolleta narrativa que me llevase directo al delirio psicológico de un efebo sociópata-asesino, y las confrontaciones de éste con su contexto social. Sin embargo mi expectativa se fracturo en diversas secuencias, cuando el discurso se retorcía hacia una especie de humor deliberado que arrebataba toda seriedad y reflexión que pudieron haber vestido este esperado largometraje. 

Acompañado por un reparto como Chino Darín, Daniel Fanego, Mercedes Morán y Cecilia Roth, Lorenzo Ferro de apenas 20 años, personificó un rol bastante similar (físicamente) al del carcelario Puch. Una interpretación que nos arrastra por el carisma, lo angelical y por el desliz emocional y sexual de un personaje que ignora la compasión ajena y bailotea sobre la ética y moral de un sistema instaurado. 

Aquella entrega actoral es el atractivo principal de la película, sin ignorar la banda sonora, la fotografía y el diseño de vestuario, que conjugados (y como está de moda) nos ahogan en la nostálgica magia setentera. 


Con 118 minutos de duración, El Ángel extiende demasiado su trama y conflictos con el simple empeño de exponer temas como la juventud, la sexualidad, el yugo familiar, la violencia, el crimen y la sublevada libertad. Después de todo esto, la cinta concluye su proyección sin despertar la reflexión subjetiva en cada sujeto. 

Lo que sí deja muy registrado en nuestro consciente es aquel fragmento de la canción El extraño de pelo largo de la agrupación argentina de rock formada al término de los sesenta, La Joven Guardia, que dice así: 

Inútil es que trates de entender
O interpretar quizás sus actos
Él es un rey extraño
Un rey del pelo largo 

Hay fuego en su mirada
Y un poco de insatisfacción 

Insatisfacción…

Pues es en aquellas líneas en donde se resume el personaje y la naturaleza del buen e incomprendido Carlos Puch, El Ángel.

Trailer


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