miércoles, 27 de marzo de 2019

Girl | Reseña



Por Elías Michel.

A sus 26 años, Lukas Dhont logró lo que cualquier cineasta debutante aspiraría a tener: un estreno en Cannes con una recepción espectacular que se materializó en cuatro premios, convirtiendo a Girl en la película más laureada del festival. Los galardones y la recepción que tuvo la cinta belga en el festival parisino daban razones suficientes para considerar el debut del cineasta como uno de los más impresionantes dentro del registro histórico cinematográfico, hasta que inició una controversia que a la fecha ha sido el talón de Aquiles de la película adquirida por Netflix: la comunidad transgénero inició un boicot a la película por ser protagonizada por un actor cisgénero en el papel de una chica trans.

Tras meses de discreción durante su corrida festivalera, los reclamos de la comunidad trans se hacían cada vez más grandes al revelarse detalles muy específicos de la trama y su desenlace en foros de discusión. Las decisiones creativas de Dhont provocaron el desprecio absoluto de la comunidad a la que pretendía llegar la película, llegando al punto en el que el cineasta defendió su derecho de contar la historia. Hecho que nos hace cuestionar ¿hasta dónde puede llegar un artista para contar una historia que le es ajena?

La cinta nos relata el proceso de transición de Lara, una bailarina transexual que anhela el día de la cirugía que finalmente la convertirá por completo en una mujer. Lara cuenta con el apoyo incondicional de un padre amoroso que solo quiere la felicidad de su hija. Las demandantes rutinas de su academia y el hostigamiento de parte de sus compañeras representan un obstáculo en la estabilidad emocional de Lara, provocando una bomba interna que detonará cuando menos lo espera.


Girl es una cinta que no tiene miedo de exponer la autodestrucción de una persona durante el proceso que lleva un cambio de género, y es precisamente por las libertades que se toma al contar esos detalles tan íntimos que ha generado mucha controversia dentro del público más experimentado en el tema. Como pieza cinematográfica, Girl tiene una manufactura impecable que es poco común en un debut, ya que nos da la sensación de que Dhont ha estado haciendo cine por años.

Dejando a un lado su aptitud para interpretar este personaje, es realmente difícil imaginar esta película sin la estupenda interpretación de Victor Polster, quien da todo de sí para entregar una de las interpretaciones más viscerales que se hayan visto en los últimos años. Un crítico norteamericano mencionaba que el personaje de Lara era tan doloroso y con un arco dramático tan fuerte que no le desearía a ninguna persona cargar con todo ese peso por las consecuencias psicológicas que este demandaba. Polster no solo logró superar ese reto actoral, sino que a sus 16 años demostró que tiene un talento natural frente a la cámara.


El tratamiento que le da el cineasta a su película recuerda a lo que hizo Aronofsky con su Cisne Negro. El camino de Lara es tan agobiante como el de Nina, y aunque las aspiraciones de ambas sean diferentes, el proceso que las lleva a conseguir sus metas es de una semejanza muy particular que finalmente cierra sus ciclos de maneras impactantes.

Es de aplaudir el atrevimiento de Netflix al adquirir una película tan ajena a su catálogo de producciones originales, que no busca la complacencia de un público que recurre a la plataforma para su entretenimiento, sino que ofrece una mirada poco vista de una temática que ha estado presente a lo largo de la historia, pero que ha sido minimizada por los prejuicios de una sociedad que aún no acepta a la comunidad LGBT.

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