viernes, 22 de marzo de 2019

Las Niñas Bien | Reseña




Por Indira García

Pocas veces la política se mira desde un punto de vista femenino, pero cada vez hay más producciones que abarcan este ángulo. Las niñas bien, de Alejandra Márquez Abella, es uno de estos casos.

La película está basada en el libro de Guadalupe Loaeza, quien en los ochentas lanzó esta serie de textos narrando las aventuras de un grupo de mujeres de clase media-alta viviendo en una de las zonas más  exclusivas de México. Casi treinta años después conocemos a Sofía (Ilse Salas) y sus amigas en pantalla grande, reviviendo una situación que, a pesar de llevar tantos años guardada, se sigue sintiendo actual.

Ellas son niñas bien que crecieron en familias adineradas, que van de vacaciones al extranjero y gastan millones en ropa y apariencias, ven amenazado su estilo de vida por la nacionalización de la banca y la caída del peso. Su contexto y situación les obliga a fingir que nada pasa, siguen tan radiantes como siempre y sobre todo, intentan ignorar que tienen problemas económicos como todos los mortales. A través de chistes y mucho drama, vemos cómo se desmorona el matrimonio y las amistades de Sofía.

 



Hay que tener en cuenta que ellas fueron de las primeras generaciones de mujeres en México que tuvieron derecho a votar, que se les dio la voz para hablar y decidir. El poder que les otorgó el derecho a la libertad les proporcionó, además, una nueva seguridad para plantarse al mundo como ellas quisieron. 

Por otro lado, el machismo que siempre ha estado implícito en nuestra cultura  es un contrapeso que siempre lleva a las mujeres a criticar a las demás para sentirse por encima de otras y por otro lado impide a los hombres reconocer sus propios sentimientos y aceptar debilidades. Ambos elementos son factores clave para el desarrollo de personajes.

La sátira al clasismo está presente en todo momento, diálogos como “no se junten con mexicanos” o “no estoy acostumbrada a comprar vestidos de gala en México” le dan realce a la personalidad de Sofía. 

 



La época se ve bien retratada gracias a la escenografía y los vestuarios, pero se ve complementada por pequeños detalles que van develando una imagen completa de la sociedad mexicana ochentera, como ver a los personajes fumando dentro de establecimientos.

La producción, dirección y casi todas las actuaciones corren a cargo de mujeres. Según palabras de la directora, poco a poco rompen los paradigmas de que las películas de chicas sólo pueden ser comedias románticas o cosas ligeras sin mayor profundidad. 

Las Niñas Bien es muy local, muy personal, para quien no haya vivido ese momento de la política mexicana o no esté informado de aquellos sucesos le parecerá vana y superficial; sin embargo, es un análisis  necesario que recae en una sociedad donde estamos dudosos de qué pasará después y en el que Las Niñas Bien de ahora, temen de nuevo, perder su status social.

Trailer



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