martes, 5 de marzo de 2019

Obsesión | Reseña





Por Oswaldo Magaña. 

Un veterano de guerra en banca rota, pescador y que vive en una isla, está obsesionado con capturar a su némesis del mar, un atún enorme que le ha hecho ver su suerte y por el que no le importa perder dinero o incluso su barco. Es un trofeo que debe ganar.

Baker Dill (Matthew McConaughey) ve alterada su rutina y su obsesión cuando su ex esposa Karen (Anne Hathaway) logra encontrarlo y le pide matar a su marido (Jason Clarke) con quien lleva una relación de violencia que afecta también al hijo de Baker. Esto crea una nueva obsesión en su mente y es así como debe decidir si comete un asesinato para salvar a su hijo de este hombre violento.

Sin embargo, el lazo entre Baker y su hijo es muy fuerte y pronto comienza a entender que su vida no es tan normal como él pensaba, más bien todo parece orquestado por algo que va más allá de su entendimiento y eventos fuera de lo común comienzan a verse en pantalla.


De eso trata Obsesión, la película más reciente de Steven Knight (Locke, 2014) y que pretende ser un thriller psicológico en donde el planteamiento de la realidad no es lo que parece y sorprende hasta al más perspicaz. Sin embargo, pretende, porque la película tiene fallos de narración que la hacen lenta en toda la primera parte.

Sobra demasiado metraje para establecer la situación de precariedad de Baker al inicio, pero después toma camino cuando aparece su ex esposa y remonta en su narrativa. Sin embargo al final, la película no fragua como se espera. Tal como sucede con un buen chiste, si se tiene que explicar, no era tan bueno.

Tal vez la historia sonaba muy bien en el libreto pero llevar eso a la pantalla grande no es tarea fácil. Sobre todo películas que juegan con la mente del espectador. El Origen (2010) por ejemplo, lo hace de manera magistral y ya se sabe que todo va de la mente de los personajes, en sus sueños. Sin embargo aquí, se nota una especie de trampa narrativa para que no se sospeche nada hasta el final.


Lo cual deja más preguntas que respuestas y si bien una historia así puede funcionar, tal parece que el tiempo desperdiciado en el inicio hubiera servido más en el desenlace. Pues se siente muy abrupto. No es que esté mal, este tipo de historias ya han funcionado, por ejemplo, El sexto sentido (1999) plantea una situación similar en donde el final sorprende al espectador y lo descoloca, sí, pero cierra perfectamente la historia sin dejar cabos sueltos.

La paleta de colores es muy vívida, con mucha nitidez y alto contraste, la luminosidad es alta, las escenas en el mar muy bien logradas, la composición es realmente buena, el trabajo de Jack N. Green (Los puentes de Madison, 1995) ha ido evolucionando y se nota. El estilo del filme sugiere que algo no está bien, todo luce en ocasiones demasiado perfecto.

Las interpretaciones de McConaughey siempre destacan, es un actor nato que entrega todo en escena y siempre es un deleite verlo actuar. Jason Clarke tiene un papel que le ha quedado como anillo al dedo. El trabajo de Hathaway es bueno, convence a ratos.

El tono existencialista de la película puede llegar a confundir a algunos y atrapar a otros, al final, es una propuesta interesante, que si bien tiene detalles de narrativa, los elementos que esconde, los patrones, los planteamientos de diferentes realidades, en donde un “personaje” puede llegar a tomar consciencia de sí mismo, es de lo más rescatable.

Trailer




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