viernes, 1 de marzo de 2019

Venganza | Reseña





Por Indira García.

Las películas donde participa Liam Neeson han repetido la misma fórmula desde la gran popularidad de Búsqueda Implacable, volviéndose predecibles y repetitivas. En esta ocasión, Venganza apuesta una vez más por la historia de secuestro-persecución pero con un enfoque mucho menos serio.

La historia comienza muy rápido, primera escena y el hijo de Nels Coxman (Liam Neeson) ya está muerto. Pareciera que escucharon los comentarios de Deadpool cuando reflexionó sobre todas las veces que le quitaron la vida a alguien en una película (...) en algún momento debes preguntarse si simplemente no era un mal padre. A partir de ahí la acción no para, pues se embarca en la misión de encontrar al responsable del homicidio y cada personaje que va muriendo es homenajeado con la pantalla en negro, su nombre y fecha de nacimiento-muerte acompañado del símbolo de la religión de su preferencia.


Venganza está basada en una película noruega titulada en español como Uno tras otro (In order of disappearance), ambas cintas están hechas por el mismo director, Hans Petter Moland. En esta versión norteamericana el drama y la acción predominan, está adaptada con chistes seleccionados especialmente para el público de este lado del mundo. Su intención de hacerla lo más políticamente correcta y contemporánea de forma irónica resulta en situaciones casi caricaturescas como  un grupo de indios nativos amenazando con afectar un hotel por medio de una reseña de Yelp, un niño vegetariano que prefiere la música clásica y comienza a cuestionarse si tendrá el síndrome de Estocolmo o a un grupo de sicarios en camino a masacrar y poner Barbie Girl  durante el camino porque lo que sea menos Kanye.

El drama armado en las subtramas generadas por las decisiones de Nels están mejor desarrollados que la historia principal, a pesar de que no vemos a los personajes mucho tiempo logramos conocer a grandes rasgos sus perfiles lo que le da contexto a las muertes que siempre son irónicas. Algún personaje habla de sus aspiraciones y al siguiente segundo es asesinado justamente con algo que involucra sus sueños. Sus situaciones y las formas en que los matan son ridículas, pero en el buen sentido.


Toda la carga de la historia recae sobre el protagonista pero no es como en otras ocasiones donde harta ver solamente al mismo. Aquí funciona por la razón que no han funcionado tan bien las anteriores de Liam, el cliché que ha formado de su personaje, cualquier otro actor que hubiera sido elegido para ese papel simplemente no habría funcionado.

El punto a favor indiscutible es su singularidad y que, a pesar del drama, se puede ver la película sin terminar molesto por tanta tensión. Por instantes se siente como una parodia del género pero la imposición de seriedad en otros momentos elimina la idea, dejándola en un intermedio que parece no decidirse si quiere impactar o hacer reír. Finalmente la parte cómica gana, es muy divertida, aunque sus chistes en exceso llegan a sentirse algo fuera de lugar y un poco forzados. No es el mejor trabajo de Liam Neeson, mucho menos de Laura Dern (quien aparece solo un par de escenas en pantalla) sin embargo, tiene todo lo que una película palomera puede pedir: rapidez, adrenalina y muchas risas.

Trailer  



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