lunes, 15 de julio de 2019

Dolor y Gloria | Reseña




Por Indira García. 



El cine de Almodóvar es muy peculiar y nunca deja a nadie indiferente, ya sea por la ironía de sus historias o la forma en la que las cuenta. Dolor y Gloria es la última de sus películas y la más personal hasta el momento, protagonizada por uno de sus mejores descubrimientos: Antonio Banderas.

La historia va del presente al pasado de la mano de Salvador Mallo, el alter ego de Almodóvar interpretado por Banderas, un cineasta que no ejerce por problemas de salud y quien encuentra salida en el consumo de heroína. A través de los flashbacks que tiene Salvador cada que fuma conocemos un poco más sobre su infancia, la austeridad que le rodeaba y su primer deseo. Poco a poco esos eventos se entrelazan para mostrarnos una imagen completa de lo que le llevó a convertirse en la persona que es en el presente. 


La mayor parte de la cinta transcurre en la casa de Salvador, que está inspirada en la casa real de Almodóvar incluyendo objetos personales y cuadros de su colección. En ese mini museo personal se reencuentra con fantasmas de su pasado con historias inconclusas y nos da un avistamiento cercano de su vida. Su madre juega un papel muy importante, aunque ya antes había hablado de ella en otras de sus películas, aquí tiene más relevancia y es protagonizada por Penélope Cruz

La carga emocional que representa su ausencia para él está muy clara, desde el conflicto de ser auténtico y no agradarle a ella hasta limitarse en sus creaciones al retratarla porque su madre no quería ser parte de sus obras. Además de su madre, conocemos a su primer deseo y al gran amor de su vida, ambos reencontrados de cierta forma por las coincidencias del destino, mismas que le dan sentido a la historia. 


Con tantos años de experiencia y sus producciones continuas es fácil reconocer que él es el autor, las paletas de colores tan cuidadas y las tomas que enfatizan las emociones de los protagonistas son el sello que siempre le da. Ver a Banderas con canas y arrugas es totalmente lo contrario a lo que hollywood nos vende, al madrileño también le pasan factura los años y ha tenido cirugías tal como su personaje; aquí es un Banderas más humano, más real que en sus papeles anteriores y muestra su interior tal como lo hace el director.

El trasfondo emocional que conlleva esta cinta, los guiños a sus películas anteriores y a su propia vida personal convierten a Dolor y Gloria en una pieza clave para estudiar (y tratar de entender) al autor así como también para analizar sus películas anteriores y re-descrubrirlas.


Trailer



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