lunes, 16 de noviembre de 2020

Vivir su vida (Vivre sa vie) | Reseña


Por Eduardo León. 

Como ya es costumbre, las muestras internacionales de cine organizadas por la Cineteca Nacional nos ofrecen propuestas novedosas y presentan dentro de su programación algún clásico restaurado; en esta edición número 68 del año 2020, es el turno de re-visitar uno de los filmes representativos de la Nueva ola francesa.

Vivir su vida, película escrita y dirigida por Jean-Luc Godard del año de 1962, nos acerca a la cotidianidad, anhelos y pensamientos introspectivos de Nana (interpretada por Anna Karina); una chica que intenta reconocerse y reconocer la vida, mientras comienza a adentrarse en el mundo de la prostitucion.

Contada en doce breves capítulos, la película nos presenta los problemas y el panorama social a los que se enfrenta la juventud; se sugiere en la historia una incertidumbre en cuanto al destino y una crisis identitaria, así como la repetida y preestablecida idea del “deber ser”; tener que cumplir normas y buscar emparentar con la sociedad.

La realización cinematográfica respecto a la puesta en cámara y en escena, la importancia del tiempo-espacio, la música, los doce actos y los diálogos que obtienen vida a través de las interpretaciones, definen el estilo de Jean Luc Godard y de la Nueva ola francesa.


Pues se parte de una idea habitual, con personajes comunes, pero dónde el conflicto es la existencia misma y el cuestionamiento al entorno en el que fueron depositados y donde tienen que subsistir. En la cinta, conocemos los romances de Nana, su empleo, el encuentro con viejas amistades, el cine que pasa por sus ojos y llega a su alma, su descenso hacia la prostitucion, y su aspiración a convertirse en actriz de películas. Una vez más el cine dentro del mismo como un escape de la realidad.

Quizá muchos recordarán el fotograma clásico en donde se ve en primer plano el rostro de Anna Karina con un semblante afligido mientras observa la película y el discurso de La pasión de Juana de Arco.

Es con esos elementos sutiles con los que Godard amplía el trasfondo de la historia y nos conecta con “ese algo” que no vemos de los personajes.

Otro ejemplo y que bien podría resumir el tema de la cinta, es la inscripción que aparece en los primeros minutos que dice más o menos así: “prestarse a los demás, pero entregarse a sí mismo…” de Michel de Montaigne. Pues aquí ya entran cuestiones filosóficas que se prestan a la subjetividad de cada espectador.

Vivre sa vie es una pequeña cátedra de cine. No por nada Jean-Luc Godard se ha convertido en toda una figura dentro de la historia del séptimo arte, y que a sus 90 años, aún continúa filmando.

Por nuestra parte, no queda más que presenciar esta pieza audiovisual en la 68 muestra de la Cineteca Nacional y dejarnos enganchar por esta exploración hacia las distintas condiciones humanas.

Trailer




No hay comentarios:

Publicar un comentario